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Cinco temas, un domingo de votación y retos internacionales

La acción climática de Suiza se decide en las urnas

La nueva ley sobre el CO2 prevé la introducción por primera vez de un impuesto sobre los billetes de avión de vuelos con salida de Suiza. © Keystone/ Valentin Flauraud

Las suizas y suizos están llamados a pronunciarse sobre uno de los pilares de la política climática nacional. El 13 de junio votarán sobre la nueva ley para reducir las emisiones de CO2 , un texto que divide tanto al mundo económico como al movimiento por el clima.

Este contenido fue publicado el 04 mayo 2021 - 09:01

Una crisis no debe eclipsar a otra. Es la advertencia de asociaciones, políticos y jóvenes en todo el mundo para quienes la situación derivada del coronavirus no debe desviar la atención de una crisis cuyas repercusiones podrían ser aún más graves y duraderas: la crisis climática.

Después de un descenso en 2020 favorecido por la ralentización de la actividad económica, las emisiones globales de gases de efecto invernadero han vuelto a aumentar. El objetivo de mantener el calentamiento global por debajo de los 2°C parece cada día más lejano, a no ser que se produzca un giro rápido y decisivo.

En Suiza, ese giro se decidirá en las urnas: el 13 de junio, las ciudadanas y ciudadanos votarán la revisión de la Ley Federal sobre el CO2Enlace externo.

¿Qué está en juego?

La ley sobre el CO2 es el principal instrumento político de la Confederación para alcanzar los objetivos de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. En el marco del Acuerdo de París sobre el clima, Suiza se ha comprometido a reducir a la mitad sus emisiones de CO2 de aquí a 2030 con respecto a los niveles de 1990. El objetivo a largo plazo es alcanzar la neutralidad climática en 2050.

Para trasladar estos objetivos a la legislación nacional y establecer las medidas a adoptar en el periodo 2021-2030 se requería una revisión completa de la ley.

La nueva normativa contiene medidas relativas a los vehículos de carretera, el tráfico aéreo, las emisiones industriales y la renovación de los edificios. En esencia prevé:

  • un impuesto entre 30 y 120 francos sobre los billetes de avión para los vuelos con salida de Suiza
  • la obligación para los importadores de automóviles de vender vehículos cada vez más eficientes
  • un aumento de 5 a 12 céntimos por litro del recargo que los importadores de combustible pueden aplicar a la gasolina y el diésel
  • un aumento de 120 a 210 francos por tonelada del impuesto sobre el CO2 que grava el gasóleo
  • límites de las emisiones de CO2 de los edificios

La nueva ley estipula además que el 75% de la reducción de las emisiones debe tener lugar en Suiza (el 25% restante puede compensarse con medidas en el extranjero).

¿Dónde se sitúa Suiza respecto a otros países?

Suiza se sitúa en el 14° puesto del Índice de Riesgo Climático Global 2021Enlace externo, una clasificación que engloba las políticas climáticas de 61 países.

Aunque Suiza ha subido dos puestos respecto al año precedente, sus esfuerzos actuales no están en consonancia con el objetivo de mantener el calentamiento global por debajo de los 2°C, según señala Germanwatch, uno de los autores del informe.

Las críticas se centran, sobre todo, en la ausencia de medidas para el sector agrícola y el hecho de que el país quiera reducir parte de sus emisiones financiando proyectos climáticos en el extranjero.

¿Cuáles son los principales argumentos a favor de la nueva ley?

La nueva ley sobre el CO2 se basa en medidas probadas y permite a Suiza cumplir con sus compromisos internacionales, dicen sus partidarios. El calentamiento climático, subrayan, es una realidad tangible en Suiza: los glaciares se están derritiendo, las olas de calor y las sequías son cada vez más frecuentes y la intensidad de las catástrofes naturales, como las inundaciones y los deslizamientos de tierra, está aumentando.

Para sus defensores, la revisión de la ley hace más competitivas las alternativas ecológicas del sector del transporte y la construcción. Ofrece, además, grandes oportunidades para la economía helvética ya que garantiza inversiones y puestos de trabajo. Los cerca de 8 000 millones de francos que Suiza gasta cada año para comprar combustibles fósiles en el extranjero podrían invertirse en la protección del clima.

Los ciudadanos también se beneficiarían de estas medidas de incentivación, ya que parte de la recaudación del impuesto sobre el CO2 y los billetes de avión se destinaría directamente a la población.

¿Cuáles son los principales argumentos contra la nueva ley?

Para sus detractores, la nueva ley sobre el CO2 es ineficaz, genera más burocracia y prohibiciones, y al mismo tiempo supone un aumento significativo de los costes para las empresas y los hogares. Sobre todo, aumentará el coste del consumo energético y reducirá la movilidad. Para una familia de cuatro miembros, la factura se incrementará unos 1 000 francos al año, según prevén los adversarios de la nueva ley.

Suiza ya dispone de una reglamentación estricta en materia de protección medioambiental y climática, dicen. Por esa razón estiman que una ulterior reducción del consumo no tendría prácticamente ningún efecto sobre el clima mundial. Según los opositores, el país solo puede hacer una aportación significativa creando condiciones marco favorables para la investigación y la innovación en un sistema de economía de mercado. Son las energías fósiles las que favorecen el progreso y reducen la pobreza, argumentan.

Entre los adversarios hay quienes sostienen que la ley es demasiado débil para luchar eficazmente contra el calentamiento global.

¿Por qué tiene que votar el pueblo?

El Parlamento aprobó la nueva ley sobre el CO2 en septiembre de 2020. Después de casi tres años de debates, los diputados aceptaron objetivos más ambiciosos que los que proponía el Gobierno.

Un comité económicoEnlace externo con miembros de varios partidos lanzó un referéndum contra la legislación. Con éxito, pues consiguió reunir más de 110 000 firmas ciudadanas (se necesitan 50 000) en menos de 100 días para someter la nueva ley a votación popular. En la recolección de firmas participó también un segundo comité, integrado por activistas climáticos.

El derecho de veto sobre una decisión del Parlamento forma parte del sistema suizo de democracia directa.

¿Quiénes están a favor y quiénes en contra?

En la votación final en el Parlamento, la nueva ley fue aprobada por todos los partidos, a excepción de la Unión Democrática de Centro (UDC, derecha conservadora), la formación con el mayor número de escaños.

A favor de la revisión están el comité Economía Suiza para la Ley sobre el CO2Enlace externo –que aglutina a grandes empresas, proveedores de servicios energéticos y asociaciones paraguas de los sectores de la construcción, los bancos y los seguros –, la federación de empresas suizas economiesuisse, la Alianza Suiza por el Clima, las organizaciones ecologistas como Greenpeace y numerosas secciones cantonales del colectivo Huelga Climática. El Consejo Federal (gobierno) también apoya la revisión.

La nueva ley cuenta con la oposición del comité económico No a la ley sobre el CO2Enlace externo, que incluye a representantes de la industria petrolera, el transporte, la aviación y la construcción. También se opone un segundo comité de activistas por el clima, principalmente de la Suiza francófona, que exige medidas más drásticas.

Aunque ha respaldado la recolección de firmas para someter la propuesta a un referéndum, la Unión Suiza de las Artes y Oficios no ha emitido ninguna recomendación de voto.

Traducción del italiano: Belén Couceiro

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