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Vacuna Covid-19: ¿por qué nos aguarda una larga espera?

Margaret Keenan hizo historia cuando se convirtió en la primera persona en recibir la vacuna Pfizer/BioNtech Covid-19 en el Reino Unido. Keystone / Jacob King

Suiza y otros países han comenzado a acceder a las vacunas contra la COVID-19, pero es probable que tome años fabricar las dosis necesarias para vacunar al grueso de la población.

Este contenido fue publicado el 23 diciembre 2020 - 10:22

Una luz al final del túnel de la pandemia se vio el día que una abuela del Reino Unido, de 90 años, recibió la primera dosis mundial de la vacuna contra la COVID-19 de Pfizer/BioNtech fuera de los trabajos de ensayo clínico realizados previamente. Las empresas realizaron en 10 meses lo que jamás se había hecho en menos de cuatro años.

Suiza recibió ayer, martes 22.12, las primeras 107 000 dosis de las vacunas de Pfizer/BioNtech aprobadas tres días antes y comenzará a aplicarlas este mismo miércoles entre las personas más vulnerables y a partir del 4 de enero a nivel general. Sin embargo, hacer que la aplicación se masifique no es algo que sucederá de inmediato.

El Gobierno suizo estima que tres cuartas partes de la población estarán vacunadas en el verano del 2021, pero no antes. Una proyección realizada por la empresa de análisis científico londinense Airfinity, a solicitud de SWI swissinfo.ch, anticipa que la vacunación masiva podría tener lugar hasta la primavera del 2022, que es cuando Suiza podría considerar que ha alcanzado la inmunidad colectiva.

“Los resultados de los ensayos clínicos de Moderna y Pfizer / BioNTech superaron las expectativas, pero debemos ser realistas. Habrá obstáculos en el camino”, dijo Thomas Cueni, director general de la Federación Internacional de Asociaciones y Fabricantes de Productos Farmacéuticos, durante una reciente conferencia de prensa.

“En los meses por venir, la vida seguirá siendo difícil en la mayoría de los países”, añadió. Esto se debe a que incluso si las vacunas son aprobadas por los reguladores, producirlas y distribuirlas de forma segura a gran escala es complejo y toma mucho tiempo.

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Los países ricos aseguran sus dosis

Muchos países han gastado miles de millones de dólares en la adquisición de más de 11 000 millones de dosis de la vacuna contra la COVID-19, a pesar de que algunas de ellas resultarán ineficaces y tendrán que desecharse.

Estados Unidos ordenó más de 800 millones de dosis y aseguró también la posibilidad de comprar otros 1 600 millones. El número real de personas que cubrirá es menor, pero las dos principales vacunas candidatas informaron desde el principio que, para asegurar su eficacia, se requiere aplicar dos dosis a cada persona.

Proyecciones del coronavirus mediante análisis de datos

Las estimaciones y proyecciones de este artículo se basan en distintas fuentes. Una de ellas es Airfinity, una empresa privada de análisis e información científica, basada en Londres y fundada en 2015.

Para no depender de una sola fuente de información, Airfinity integra diversos tipos de información y datos que homologa y presenta de tal forma que sean compatibles.

En el caso de la COVID-19, Airfinity se basó en información de medios serios y relevantes como Nature, el New York Times, la BBC y Bloomberg.

Las proyecciones Airfinity sobre la inmunidad generada por las vacunas tienen en cuenta factores como los acuerdos actuales de suministro, los cronogramas de producción, la ubicación de las empresas manufactureras, el suministro planeado para cada país, el porcentaje de eficacia de cada vacuna y los probables tiempos de aprobación de otras inoculaciones.

Pero no toma en cuenta la inmunidad natural que irá generándose en la población como resultado de contagiarse de COVID-19.

Otra fuente clave para este trabajo ha sido la herramienta de predicción de probabilidades desarrollada por el Centro para el Desarrollo Global (CGDEV), que estima que podría tomar dos años producir suficientes vacunas para inmunizar a 50% de la población global, considerada de "baja prioridad". Así que podría ser hasta mediados del 2023 que tres cuartas partes de la población estén vacunadas contra el coronavirus.

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Suiza ha firmado acuerdos con los fabricantes de las tres vacunas candidatas más avanzadas (Pfizer, Moderna y AstraZeneca) asegurando 15,8 millones de dosis para una población de 8 millones. También es parte de la Iniciativa COVAX, un esfuerzo global de adquisición y distribución equitativa de la vacuna contra el coronavirus que proporcionará dosis al 20% de la población helvética. Si se realiza un análisis per cápita, Suiza se coloca entre los 10 primeros lugares mundiales por el número de vacunas adquiridas.

Debido a que los pedidos anticipados han sido realizados por un pequeño número de países, la mayoría de ellos industrializados, no se refleja aquí la demanda real necesaria para una población mundial de 7 800 millones de personas.

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De acuerdo con los datos más recientes de Airfinity, los fabricantes de vacunas tienen la capacidad de producir alrededor de 14 000 millones de dosis.

En septiembre, Adar Poonawalla, director ejecutivo del Serum Institute of India, expresó al Financial TimesEnlace externo que las compañías farmacéuticas no estaban aumentando la capacidad de producción con la rapidez necesaria y que, por lo tanto, no habría suficientes vacunas para todo el planeta antes del 2024. El citado Instituto es el principal fabricante de vacunas del mundo, con una capacidad de producción de alrededor de 1 500 millones de dosis de diversos tipos de inoculaciones cada año.

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AstraZeneca, Pfizer y Moderna estiman que, conjuntamente, pueden producir 5 200 millones de dosis para finales del próximo año, lo que cubriría las necesidades de vacunación de un tercio de la población global.

En el caso de algunas vacunas, como la de AstraZeneca, el número de dosis demandadas supera el suministro esperado.

La mayor parte de la oferta de estas empresas ya se comprometió a través de acuerdos previos. Así que no serán distribuidas de forma equitativa en el mundo.

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Por otra parte, las vacunas candidatas con mayor capacidad de producción no serán necesariamente las más cercanas a la aprobación, o las que se producirán más rápido.

Las vacunas más avanzadas, como las de ARN de Pfizer y Moderna, utilizan novedosas técnicas que requieren crear, o reacondicionar, fábricas completas y líneas de producción. Esto impedirá pues que las vacunas lleguen rápidamente a la población aunque hayan sido las primeras en ser aprobadas.

El Serum Institute de India se ha centrado en vacunas virales más convencionales e informó que no podrá fabricar vacunas de ARN antes del 2021. Ya se comprometió a manufacturar las vacunas Astra Zeneca y Novovax, lo que explica los mayores niveles de producción proyectados de estas inoculaciones. El Instituto también ha firmado acuerdos con COVAX para fabricar hasta 200 millones de dosis de vacunas contra la COVID-19 para países de ingresos bajos y medianos, a un precio máximo de 3 dólares por dosis.

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Moderna y BioNTech han decidido apoyarse en las grandes empresas farmacéuticas para fortalecer su fabricación. Lonza, con sede en Suiza, ha intervenido en la puesta en marcha de cuatro líneas de producción para la vacuna de Moderna. Tres de ellas se ubican en Visp, en el suroeste de Suiza, y la cuarta, en Estados Unidos. Estos cuatro sitios producirán hasta 400 millones de dosis.

Lonza está produciendo los ingredientes activos, que es la parte más complicada, pero su producto debe ser enviado después a los llamados "socios de llenado y acabado" seleccionados por Moderna. Entre ellos están el estadounidense Catalent y el español ROVI. Se desconoce el lugar preciso en donde estas empresas realizan su trabajo.

La subsidiaria de Johnson & Johnson, Janssen Vaccines, basada en Suiza, también participará en el llenado estéril y la entrega de vacunas para ensayos que están en la fase 1 y 3. Un portavoz de la compañía dijo que los ensayos clínicos adicionales, planeados como parte del amplio proceso de aprobación, tendrán lugar en Berna.

La construcción de una nueva instalación para producir vacunas puede llevar de cinco a 10 años y supone inversiones de miles de millones de dólares para comenzar a funcionar.

Los defensores de la salud pública piden a las empresas involucradas en este proceso que concedan licencias abiertas para el uso de sus tecnologías para la producción de vacunas, ya que esto permitiría a otras empresas, especialmente en los países pobres, manufacturar estas inoculaciones aumentando la capacidad global de producción de estas preciadas vacunas.

Aún quedan preguntas

La escala y velocidad del lanzamiento de la vacuna dejan muchas preguntas sin respuesta.

Los cuellos de botella también pueden producirse en diversas etapas. El Wall Street Journal informó recientemente que Pfizer recortó sus objetivos de producción para su vacuna contra la COVID-19 debido a la falta de materias primas para su cadena de suministro. Según los informes, los problemas se han resuelto.

Una vez que las vacunas estén listas, también será un desafío llevarlas a hospitales y consultorios médicos en países con infraestructura y condiciones climáticas muy distintas entre sí. Las vacunas ARN son más fáciles de desarrollar y fabricar rápidamente, pero más difíciles de administrar porque deben mantenerse a temperaturas muy frías.

Por otra parte, incluso si una vacuna pasa las pruebas de seguridad, la experiencia con otras vacunas nuevas ha mostro antes que sobre la marcha se conocerá mucho más de los efectos que estas inoculaciones pueden tener sobre los distintos grupos demográficos.

Traducido del inglés por Andrea Ornelas

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