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Una canadiense reinventa el reciclaje del plástico en el corazón de los Alpes suizos

En 2020, la química canadiense Samantha Anderson fundó una empresa especializada en la despolimerización de PET. swissinfo.ch

Después de décadas de inercia, el reciclaje industrial de residuos plásticos cobra brío. En Suiza, una decena de empresas emergentes han invertido en esta área que se ha visto impulsada por el compromiso de los fabricantes y la creciente concienciación de los consumidores. Una de ellas es DePoly, fundada en el cantón del Valais por la investigadora canadiense Samantha Anderson.

Este contenido fue publicado el 07 abril 2021 - 11:03

A unos pasos de la estación de tren de Sion, capital del cantón del Valais, el nuevo parque de innovación Energypolis y sus imponentes edificios ocres simbolizan la transformación que ha experimentado el gran cantón alpino. Para poner fin a la industria pesada y contaminante de antaño, que se extendía a lo largo del Ródano, las autoridades del Valais han invertido cifras multimillonarias en las últimas dos décadas para crear centros de competencia en los ámbitos de la biotecnología, la salud digital y el medioambiente.

"Después de Zúrich y Vaud, el Valais ocupa el tercer escalón del podio de los cantones más avanzados en materia de innovación en tecnologías limpias”

Eric Plan, CleantechAlps

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“Después de Zúrich y Vaud, el Valais ocupa el tercer escalón del podio de los cantones más avanzados en materia de innovación en tecnologías limpias”, dice orgulloso Eric Plan, secretario general de la Inivicativa CleantechAlps. La creaciónen 2015 de una sucursal del Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) en Energypolis ha actuado como un verdadero catalizador de un ecosistema de innovación queactualmente no tiene nada que envidiar a las ciudades más grandes del país.

Influir en la vida diaria de las personas

Aquí es donde Samantha Anderson, una científica canadiense de 33 años, se dispuso a desarrollar su nueva tecnología de reciclaje de plástico. El proceso de despolimerización consiste en utilizar solventes para romper los enlaces químicos del PET y convertirlos en un líquido (etilenglicol) y un polvo (ácido tereftálico), que después pueden reutilizarse para la reproducir plástico idéntico al original.

Al llegar a Suiza hace seis años para realizar un doctorado en ciencias de los materiales, Samantha Anderson se dejó seducir por las numerosas facilidades que tienen los jóvenes científicos con espíritu emprendedor. Y en 2020 fundó la empresa emergente DePoly, junto con dos colegas investigadores, Bardiya Valizadeh y Christopher Ireland, con el fin de industrializar y comercializar su descubrimiento.

Para Samantha Anderson, Suiza ofrece condiciones mucho más atractivas para la creación de una empresa emergente que Canadá, su país natal swissinfo.ch

“Siempre quise investigar en algún campo que tuviera un impacto en la vida diaria. Pese a los numerosos informes que alertan sobre la contaminación que genera el plástico y los estudios que evidencian la presencia de microplásticos en el cuerpo humano, la producción mundial de plástico sigue en aumento. Nosotros queremos aportar nuestro granito de arena para luchar contra este problema mundial”, explica la cofundadora de DePoly.

Plástico por todos lados

Según un estudio estadounidenseEnlace externo de, entre 1950 y 2015 se produjeron más de 8 000 millones de toneladas de plástico nuevo a nivel mundial, de las cuales la mitad se acumularon en vertederos o se dispersaron en el medioambiente. El resto está en circulación o ha sido materia incinerada. Pero solo se recicló el 7% del total.

Con la pandemia de coronavirus y el alud de mascarillas, guantes y embalajes alimentarios desechables que se han usado, el plástico se ha vuelto aún más omnipresente en la vida cotidiana en los últimos meses y se ha convertido en una amenaza importante, especialmente para los océanos y la fauna que los habita.

Sin embargo, una ola parece dispuesta a arrasar con estas montañas de basura: tras varias décadas de prórrogas y ante las crecientes exigencias de sostenibilidad por parte de sus clientes, los fabricantes han entendido que es urgente reducir el impacto del plástico en la salud y el medioambiente. Por ejemplo, Nestlé, el tercer mayor utilizador de plástico en el mundo, se ha comprometido a que todos sus envases sean reciclables o reutilizables, y a reducir el uso de plástico vírgen en un tercio para 2025.

Una ambición global

Una oportunidad que Samanta Anderson no piensa desaprovechar: dentro de dos años, DePoly espera inaugurar su primera planta de despolimerización, que será capaz de procesar cerca de 10 000 toneladas de PET al año. La empresa emergente confía en conseguir entre 5000 y 7 500 millones de francos de financiación para lograr su objetivo. “Comenzaremos nuestras operaciones en Suiza, en el Valais, pero queremos establecernos también en la Unión Europea y en otros continentes. Pretendemos convertirnos en una empresa global”, dice la emprendedora canadiense.

Samantha Anderson ha desarrollado su nuevo proceso de despolimerización de PET en el laboratorio valesano de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL). swissinfo.ch

Entre la decena de empresas emergentes suizas que se dedican al reciclaje o la investigación de alternativas al plástico, DePoly está considerada por los expertos como una de las más prometedoras. En su primer año de existencia consiguió recaudar un millón de francos de financiación y figurar en la clasificación de las 100 mejores empresas emergentes del país.

En comparación con los métodos actuales de reciclaje de PET, la tecnología desarrollada por DePoly posee tres características especialmente interesantes: “El proceso se realiza a temperatura ambiente y, por lo tanto, requiere un bajo aporte energético; los disolventes utilizados son reciclables; y todos los tipos de PET, incluidos los que están mezclados con otros plásticos, pueden introducirse en la trituradora sin tener que limpiarlos o tratarlos previamente”, explica Eric Plan, de CleantechAlps.

Según la empresa, esteproceso permite ahorrar cerca de 7 000 litros de aceite por tonelada de PET producida y reducir en dos tercios el consumo de energía necesario para la producción de PET virgen.

A la espera de alternativas

Con el tiempo, Samantha Anderson y sus socios planean tratar otro tipo de plásticos además del PET. “Es posible reciclar todos los plásticos. El reto es simplemente encontrar las reacciones químicas adecuadas para lograrlo”, destaca la empresaria canadiense.

“El beneficio medioambiental de reciclar plástico es marginal y a menudo similar al de la ecoimpostura. Tenemos que comprometernos a emprender una transición real hacia un sistema de embalajes reutilizables”

Florian Kasser, Greenpeace 

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Una fe en la innovación que no comparten necesariamente las organizaciones medioambientales. “El beneficio medioambiental del reciclaje de plástico es marginal y, a menudo, similar al de la ecoimpostura. Tenemos que comprometernos a emprender una transición real hacia un sistema de embalajes reutilizables”, dice Florian Kasser, experto en residuos cero de Greenpeace Suiza.

Respaldada por un estudio, la organización medioambiental afirma que, si alguien lleva el 70% de sus residuos plásticos a un punto de recogida durante todo un año, el beneficio ecológico equivale a renunciar a un filete de ternera. La organización paraguas Swiss Recycling anunció recientemente la creación, junto con el sector minoristas, de una nueva filial común de reciclaje de plástico en Suiza para 2022.Para Samantha Anderson, son dos caras de la misma moneda. “Creo también que es fundamental encontrar alternativas al plástico. Pero hoy está tan presenteen nuestras vidas que tardaremos mucho tiempo en deshacernos de él. Cuando lo logremos, estaré encantada de buscar formas de reciclar el bioplástico, cuya eliminación también genera problemas”.

Suiza, centro neurálgico para el reciclaje del plástico

Según un informe del fondo de inversión neoyorquino Close Loop Partners, citado por Heidi.News, unas 70 empresas en el mundo están desarrollando nuevas tecnologías para reciclar plásticos.

Entre ellas, hay una decena empresas emergentes suizas activas  la recuperación y conversión del plástico que ya está en circulación o en la investigación de nuevos materiales alternativos y menos contaminantes que el plástico:

  • Bloom Bioreawables ha desarrollado una tecnología que permite explotar la biomasa y convertirla en un sustituto del petróleo.
  • UHCS fabrica perfiles estructurales de construcción a partir de botellas de PET.
  • Phrotech Swiss, Plastogaz y Greelina pusieron en marcha procesos que convierten el plástico en combustible (diésel y gas).
  • TRS está especializada en el reciclaje de neumáticos utilizando tecnología que separa el metal, la fibra sintética y el caucho.
  • Al igual que DePoly, gr3n se dedica a la despolimerización de PET, pero con un proceso basado en las microondas.
  • Tide ocean recoge el plástico de los océanos y lo vuelve a poner en circulación en el mercado en forma de gránulos o fibras textiles.
  • Por último, Mr. Green propone ocuparse de la clasificar los residuos en lugar de los ciudadanos.
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Traducción del francés: Andrea Ornelas 

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