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Votación 26.09.21: Matrimonio y gravámenes a ricos

Suiza no quiere aumentar impuestos a los ricos

Las personas más ricas no deberán pagar más impuestos en Suiza. Christian Beutler/Keystone

La iniciativa de subir los impuestos a los ingresos de las personas más ricas de Suiza fue rechazada este domingo en las urnas. Pese a la derrota, la izquierda no ceja en la presión sobre los más ricos y anuncia una nueva iniciativa "aún más radical".

Este contenido fue publicado el 26 septiembre 2021 - 16:37
Luigi Jorio con Keystone/ATS

La enmienda constitucional propuesta (también conocida como ‘ Iniciativa del 99%’) tenía como objetivo aumentar los impuestos para las personas más ricas con el fin de aliviar a la clase media y a los sectores menos afortunados de la población. Para garantizar una mejor distribución de la riqueza, la iniciativa lanzada por los Jóvenes Socialistas pedía un aumento del impuesto sobre la renta del capital, es decir, dividendos, acciones, intereses sobre la riqueza y las rentas, en un factor de 1,5 sobre el impuesto sobre la renta normal.

Considerada demasiado compleja, demasiado abstracta, demasiado radical y demasiado peligrosa para la prosperidad del país, la iniciativa no ganó la mayoría de los cantones y, por lo tanto, no superó el obstáculo de las urnas.

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Por tanto, los argumentos de quienes se opusieron a la iniciativa han dado en el blanco en un país muy apegado a su libertad económica y que está saliendo de una de las peores crisis económicas de su historia, con la fuga de inversiones, el cierre de muchas empresas familiares y la amenaza para la competitividad de Suiza.

La iniciativa logró obtener el apoyo de toda la izquierda, a pesar del bajo impacto de la campaña electoral, comentó Lukas Golder, politólogo del instituto gfs.bern.

“La derecha y el mundo empresarial han tenido un predominio en el tema desde el principio”, explicó el experto a la radio y televisión suiza de habla alemana SRF. En su opinión, debe considerarse un éxito respetable que las personas detrás de la iniciativa hayan logrado unir tan bien a las fuerzas de la izquierda. Sin embargo, hubo una falta de movilización más allá de las barreras partidistas e incluso en los medios de comunicación el tema no provocó grandes emociones.

Socialistas y ecologistas decepcionados

La expresidenta de las Juventudes Socialistas Suizas Tamara Funiciello se dijo “claramente decepcionada” por el fracaso de la iniciativa. Más allá de la igualdad de derechos, impulsada por ejemplo por la reforma matrimonial para todos y todos aceptada hoy en las urnas, también existe un problema de igualdad de poder, argumentó la diputada federal.

No es posible lograr esta paridad si una pequeña minoría gana mucho dinero, mientras que el resto de la población no tiene esa oportunidad, deploró Funiciello en declaraciones a la radio y televisión suiza francófona RTS. Sin embargo, el resultado de la votación no la sorprendió: “Sabíamos que iba a ser difícil”, dijo.

Para la diputada ecologista Regula Rytz, la propuesta era moderada y formulada de manera abierta. Pero más que preocuparse por el contenido del texto, el bando de opositores se centró en los promotores, es decir, las Juventudes Socialistas, comentó a la SRF.

La expresidenta del Partido ecologista suizo - única formación política que apoyó la iniciativa junto con el Partido Socialista (PS), también expresó su preocupación por la futura política fiscal de la Confederación. “Me preocupa mucho que cierta 'industria de reducción de impuestos' quiera implementar toda una serie de desgravaciones a favor de los ricos", dijo Rytz, al prometer que “lucharemos contra estas demandas con el arma del referéndum”.

Decisión pragmática por el bien de las empresas

Una demostración de apoyo a la economía suiza: así interpreta el claro "no" Marianne Binder-Keller, copresidenta de la comisión contra la iniciativa.

Los que acudieron a las urnas se expresaron de forma pragmática por el bien de las empresas, indicó la diputada de Argovia a la agencia de noticias Keystone-ATS. La gran mayoría de la población, dijo, está de acuerdo con los mecanismos de redistribución en Suiza y la escala del problema de las disparidades no es tan grande como siempre han afirmado los impulsores de la iniciativa.

Para Binder-Keller, el foco de la futura política fiscal suiza es claramente la fiscalidad de los hogares. La verdadera injusticia para la clase media es, según ella el tratamiento fiscal de las parejas casadas. “Finalmente necesitamos una tributación conjunta: los ingresos de ambos socios deben sumarse, dividirse por dos y gravarse a la mitad de la tasa”, dijo.

Christoph Mäder, presidente de la federación empresarial suiza (economisuisse), se manifestó satisfecho con el rechazo de una iniciativa "económicamente perjudicial". En su opinión, la legislación fiscal suiza ya está muy orientada hacia los principios de nivelación social. “Tenemos una progresión muy alta, especialmente en la rama de impuestos federales directos”, enfatizó Mäder.

Una nueva iniciativa aún más radical

A pesar de la derrota en las urnas, las Juventudes Socialistas seguirán luchando por una distribución equitativa de la riqueza, dijo su presidenta, Ronja Jansen. “El hecho de que en Suiza nos enfrentemos a un problema de distribución de la riqueza no ha sido prácticamente discutido”, declaró la activista a la SRF.

La iniciativa ha sensibilizado más sobre el tema de los superricos y ha abierto los ojos sobre la desigualdad y sobre el hecho de que los más ricos pueden enriquecerse sin trabajar, sobre los hombros de la población, comentó Thomas Bruchez, vicepresidente de la Juventud. Socialistas.

Ahora hay espacio para una nueva iniciativa, que enfrentará a los muy ricos con sus responsabilidades hacia el medio ambiente, dijo a la RTS.

La nueva propuesta tiene como objetivo “hacer que los más ricos paguen la crisis climática”. En particular, el texto tiene como objetivo limitar las grandes fortunas a 100 millones de francos y utilizar el dinero que exceda esa suma para financiar la transformación económica y social de la sociedad.

“Es sin duda una de las iniciativas más radicales que hemos lanzado, pero el problema es tan urgente, tan total, que tenemos que buscar soluciones para abordarlo”, explicó Bruchez. Corresponde a las personas que se han beneficiado del sistema pagar la crisis que ha surgido, argumentó el activista, según el cual "nadie necesita más de 100 millones de francos".

Una larga serie de derrotas

Es la tercera vez que una iniciativa elaborada por las Juventudes Socialistas es presentada y rechazada por el pueblo. La iniciativa ‘1:12’, que exigía que el salario de los altos directivos no fuera más de doce veces mayor que el de los empleados peor pagados de la misma empresa, fue rechazada en 2013. Otra iniciativa contra la especulación alimentaria tuvo el mismo resultado en 2016.

De manera más general, las iniciativas de izquierda para aumentar los impuestos sobre la renta o el capital de las personas más ricas nunca han convencido al pueblo suizo. Ya en 1922, el electorado había rechazado con casi el 87% de los votos una iniciativa del PS para crear un impuesto directo único sobre el patrimonio destinado a las personas físicas y jurídicas que poseyeran más de 80 000 francos.

El tema estuvo entonces ausente de las votaciones de los domingos durante mucho tiempo antes de reaparecer a principios del siglo XXI. En 2001, dos tercios del electorado rechazaron una iniciativa de la unión sindical suiza para introducir un impuesto de al menos el 20% sobre las ganancias de capital.

En 2010, en un intento por poner fin a la competencia fiscal entre los cantones, el PS no logró la mayoría para su propuesta de aplicar un impuesto mínimo del 22% sobre las rentas imponibles superiores a 250 000 francos anuales en todos los cantones y comunas. El resultado fue casi idéntico en 2014 para la iniciativa que quería abolir los impuestos a tanto alzado para los extranjeros ricos que viven en Suiza.

Finalmente, la última derrota en las urnas antes de la de este domingo se remonta a 2015, cuando una clara mayoría del pueblo (71%) rechazó una iniciativa socialista que quería crear un nuevo impuesto federal del 20% sobre las herencias de más de dos millones de francos para financiar el seguro de vejez y supervivencia (AHV).

Traducido del italiano por Marcela Águila Rubín

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