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Suiza dividida ante la acogida de quienes huyen de Afganistán

Hombres y mujeres se reúnen frente al aeropuerto internacional Hamid Karzai de Kabul para huir de Afganistán, 20 de agosto de 2021. Keystone / Stringer

Desde que Afganistán ha vuelto a caer en manos talibanes, Berna ha suspendido las deportaciones al país asiático y tiene previsto conceder algo más de 200 visados humanitarios. Suiza no tiene previsto acoger a un gran número de refugiados afganos, a pesar de los llamamientos tanto de la sociedad civil como de la izquierda.

Este contenido fue publicado el 25 agosto 2021 - 09:03

A finales de 2020, más de 2,6 millones de ciudadanas y ciudadanos afganos tenían la condición de personas refugiadas, según cifras facilitadas por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUREnlace externo). Esto significa que en el mundo más de una de cada 10 personas refugiadas proviene de Afganistán. Su principal tierra de asilo la encuentran en sus países vecinos, encabezados por Pakistán e Irán, aunque en suelo europeo hay más de 300 000 personas afganas refugiadas.  

Recaudación de fondos para Afganistán

La Cadena de la Solidaridad, la plataforma suiza de solidaridad humanitaria, está recogiendo donativos destinados a paliar las consecuencias de la crisis en Afganistán. 

Las donaciones con la mención “Afganistán” pueden hacerse en línea en bonheur.chEnlace externo Enlace externoo a través de la banca electrónica al número de cuenta IBAN CH82 0900 0000 1001 5000 6.

La Cadena de la Solidaridad cuenta con el apoyo de la Sociedad Suiza de Radiodifusión SRG SSR, a la que pertenece swissinfo.ch. También trabaja con medios y empresas privadas.

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La Comisión Europea y las Naciones Unidas alertan de que la toma de posesión de casi todo el país por parte de los talibanes podría empujar al exilio a otras 500 000 personas. ¿Quién las va a acoger? Este debate cobra fuerza en muchos países.

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Una cuestión que divide a muchos países

En los últimos días numerosos países han debatido si aceptar o no a los refugiados provenientes de Afganistán. El enfoque varía en función del país. El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, por ejemplo, ha dicho que Canadá está dispuesta a acoger a 20 000 hombres y mujeres afganos en situación de riesgo. El primer ministro de Reino Unido, Boris Jonson, ha anunciado idéntica cifra.

En la Unión Europea esta cuestión sigue siendo muy delicada y divide profundamente a los 27. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, (el 21 de agosto) ha instado a todos los países –y en primer lugar a los europeos– a acoger a algunas de las personas afganas traslocadas de Kabul. Y ha asegurado a los Estados miembros que contarán con la ayuda económica de Europa.  

En Alemania, la canciller Angela Merkel se ha mostrado abierta a la acogida “controlada” de personas especialmente vulnerables, al tiempo que ha indicado que las soluciones, en un primer momento, deberían encontrarse en los países vecinos de Afganistán.

En Francia, el presidente Emmanuel Macron ha prometido proteger y acoger a los refugiados afganos, pero también ha suscitado la indignación de la izquierda al pedir “protegerse ante los grandes flujos migratorios irregulares”.

Hay otros países –como Austria, en especial– que están adoptando una línea muy dura. El ministro del Interior austriaco ha reiterado que su país no va a acoger ningún contingente especial de refugiados y ha pedido a la UE que instale “centros de retención” en los países vecinos de Afganistán para continuar con los retornos.

Mientras tanto, Irán se prepara para la llegada de un gran número de personas. El país ya acoge a casi 3,5 millones de afganos, de los cuales algo menos de la mitad tiene estatus de refugiado, y ha construido tres campos a lo largo de su frontera oriental con Afganistán.

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¿Qué protección va a ofrecer Suiza a la población afgana refugiada?  

Hace años que Afganistán es uno de los principales países de origen de las personas que solicitan asilo en Suiza y en Europa. En julio pasado 12 500 personas de origen afgano estaban en proceso de asilo en Suiza, según la Secretaría de Estado de Migración (SEMEnlace externo).

“La situación en materia de seguridad y derechos humanos es muy difícil en Afganistán desde hace mucho tiempo”, incluso antes de que los talibanes tomaran el poder, reconoce a SWI swissinfo.ch Eliane Engeler, la portavoz de la Organización Suiza de Ayuda a los Refugiados (OSAREnlace externo).

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A las personas rechazadas y devueltas a Afganistán, “el mero hecho de haber estado en Europa las hace vulnerables a las amenazas y a la violencia”, señala Eliane Engeler. Y es por lo que la OSAR lleva tiempo pidiendo que se suspendan las deportaciones a este país asiático. Una medida que finalmente anunció la Confederación (y otros Estados) el 12 de agosto y que ACNUREnlace externo ha acogido de muy buen grado. Ahora la OSAR espera que la suspensión “se prolongue realmente hasta que mejore la situación”.       

Las expulsiones de Suiza a Afganistán no eran ya una práctica habitual. Las últimas se remontan a 2019, cuando 5 personas fueron expulsadas. En 2020, y debido a la pandemia, no se realizó ningún retorno forzoso, tal y como ha indicado a swissinfo.ch la SEM.

En Suiza, en 25 años, se han presentado más de 26 000 solicitudes de asilo de personas de nacionalidad afgana. Unas 1 500 de estas personas cuyas solicitudes fueron denegadas han sido deportadas: la mayoría, a terceros países o Estados de Dublín y 80, a Afganistán. Cuando los talibanes ocuparon el poder, en la década de los 90, ninguna persona fue devuelta a Afganistán.

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“En Suiza están protegidas muchas personas originarias de Afganistán”, defiende Daniel Bach, el portavoz de la SEM. A decir de este organismo federal, en 2020 Suiza tuvo la tasa de protección más alta (es decir, la proporción de admisiones provisionales y de asilo concedidas sobre todas las decisiones tomadas) “de todos los Estados europeos, con un 84%”.

Si bien es verdad que Suiza protege a las personas refugiadas afganas, también lo es que con mucha frecuencia no les concede el asilo, ya que la tasa de reconocimiento de asilo se reduce al 16,5%, dice Eliane Engeler. La gran mayoría son “admitidas de manera provisionalEnlace externo” y no tienen la condición de refugiados. Sin embargo, para la portavoz de la OSAR, “la admisión provisional es una forma de protección mucho más incierta”.

Admisión provisional (o permiso F)

A las personas extranjeras admitidas de forma provisional no se les reconoce el estatus de personas refugiadas. Son personas “sobre las que pesa una orden de expulsión de Suiza, pero cuya ejecución sería ilegal, injustificada o materialmente imposible”, dice la SEM.

El estatus de refugiado –que, como tal, solo existe en Suiza– se suele conceder a las personas que huyen de un conflicto, explica Eliane Engeler, portavoz de la OSAR. A menudo estas personas no pueden obtener la condición de refugiado (porque no pueden demostrar que son objeto de persecución deliberada), pero tampoco pueden ser devueltas a su país, ya que allí correrían el riesgo de sufrir graves violaciones de los derechos humanos o incluso de morir.

La mayoría de las personas que solicitan asilo provenientes de Afganistán y Siria, así como muchas de Eritrea y Somalia, son admitidas de manera provisional. La admisión provisional “sugiere que la estancia solo es temporal, mientras que, en realidad, la mayoría de estas personas se quedan en Suiza de manera permanente”, relata Eliane Engeler. “Lo cual hace que su integración en el mercado laboral sea muy difícil”.

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“Suiza debe hacer más”

Teniendo en cuenta los acontecimientos que se están desarrollando en Afganistán, diversas organizaciones no gubernamentales (como la OSAR), así como partidos políticos de izquierda, grandes ciudades como Ginebra o Zúrich y la sociedad civil en los últimos días han multiplicadoEnlace externo los llamamientos para que se amplíen las condiciones de acogida de quienes huyen de Afganistán.

“Bajo un régimen talibán, las mujeres, al igual que todas aquellas personas que han trabajado por los derechos humanos y la democracia, están especialmente amenazadas”, afirma Eliane Engeler. “Quienes han trabajado para un Estado occidental o para entidades occidentales, como las ONG, ahora están en peligro, ya que los talibanes consideran a estas personas colaboradoras de Occidente”, explica la portavoz.

Sobre todo se reclama a la Confederación que a las personas afganas que ya están en Suiza les conceda admisiones temporales, que facilite los visados humanitarios y los reagrupamientos familiares y que Suiza aumente sus cuotas de participación en los programas de reasentamiento del ACNUR.

En internet se ha puesto en marcha una peticiónEnlace externo para que Suiza admita de inmediato un mínimo de 5 000 refugiados afganos (la semana pasada se recogieron más de 16 000 firmas).   

Berna prioriza la ayuda sobre el terreno

El 18 de agosto el Gobierno anunció en rueda de prensa que de momento no tiene previsto acceder a esta solicitud. Pero prometió prestar ayuda sobre el terreno.

Entretanto, la prioridad de Suiza es evacuar y acoger al personal local de su oficina de cooperación en Kabul (cerrada temporalmente) y a sus familias. Estas 230 personas recibirán visados humanitarios “porque –según la SEM– están bajo una amenaza concreta y aguda en Afganistán”.

Esto es “necesario, pero no suficiente”, para la OSAR. “Suiza debe hacer más para estar a la altura de su tradición humanitaria”, considera su portavoz Eliane Engeler. La SEM, por su parte, asegura que “la situación en Afganistán es objeto de un seguimiento constante”. Su portavoz Daniel Bach añade que “reexaminamos constantemente nuestras prácticas de asilo y las adaptaremos si es necesario”.

Traducción del francés: Lupe Calvo

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