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Solicitante de asilo: todos necesitamos libertad de expresión

Tras un largo viaje desde Malaui –en el sur de África– hasta Irlanda –en el noroeste de Europa–, Ellie Kisyombe ha conseguido que su voz se escuche siendo una de las primeras solicitantes de asilo en presentarse a un cargo público. Ellie Kisyombe es la última colaboradora de nuestra serie sobre libertad de expresión.

Este contenido fue publicado el 22 agosto 2021 - 11:00

“Tuve que dejar mi país de origen porque entonces no había libertad de expresión”, recuerda esta madre soltera de dos gemelas de 21 años. “Nací en el seno de una familia política y en un momento determinado vi claramente la señal de que era el momento de abandonar Malaui”, cuenta. Kisyombe llegó a Irlanda en 2010, tras un largo y difícil viaje. Y, aunque tuvo que esperar otros diez años hasta convertirse en una residente legal, no esperó a hacer que su voz fuera escuchada.

Kisyombe se convirtió en una firme defensora de otras personas solicitantes de asilo y en 2016 creó la organización social sin ánimo de lucro Enlace externo [Nuestra mesa], cuyo objetivo es “crear una comunidad conectada e inclusiva a través de la comida”. Con este esfuerzo, Ellie Kisyombe –cuyo país de origen, Malaui, recientemente ha conseguido convertirse en un ejemplo a seguirEnlace externo de desarrollo democrático positivo– pretendía que “el Gobierno local, desde el principio, integrara mejor en la comunidad a las personas solicitantes de asilo”.

Teniendo en Irlanda la libertad de expresión básica al alcance de la mano, Ellie no se detuvo en ‘Our Table’ y terminó presentándose a un cargo público. En la historia de Irlanda, ella ha sido la primera persona solicitante de asilo en hacerlo. Como candidata de los socialdemócratas en el centro norte de Dublín, experimentó un fuerte rechazo por parte de otros candidatos. También, en internet. “Cuando miro hacia atrás, siento al 100% que hice lo correcto, porque aquello sensibilizó a las personas solicitantes de asilo, quienes durante mucho tiempo han sido una comunidad excluida”, dice. Para ella, la lección más importante de su trayectoria vital es que la “libertad de expresión” es un derecho humano básico inherente a todas las personas, también a las personas refugiadas que solicitan el estatus de residentes.

Traducción del inglés: Lupe Calvo

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