Navigation

Cambio climático

Porqué la fusión de los glaciares nos afecta a todos

Los glaciares alpinos podrían desaparecer de aquí a finales del siglo. Las consecuencias se sentirán no solo en las montañas de Suiza, sino en toda Europa.

Este contenido fue publicado el 20 octubre 2021 - 08:57
Corinna Staffe (ilustración)

Que los glaciares se están derritiendo no es una novedad: desde 1850, el volumen de los glaciares alpinos se ha reducido en cerca del 60%. Lo sorprendente es el ritmo al que los gigantes de los Alpes se están consumiendo.

Durante el tórrido verano de 2019, por ejemplo, se perdieron 800 millones de toneladas de nieve y hielo en solo dos semanas, lo que corresponde a un cubo de hielo de aproximadamente un kilómetro de lado. En 2021, a pesar de las fuertes nevadas en invierno y un verano relativamente fresco, los glaciares suizos perdieron un 1% de su volumen. Aunque se trata del menor descenso desde 2013, no hay perspectivas de que se produzca una ralentización del deshielo, según la Academia Suiza de Ciencias Naturales.

Desde la era preindustrial, la temperatura en Suiza ha aumentado casi 2°C, el doble respecto a la media mundial. A este paso, la mitad de los 1 500 glaciares alpinos – incluido el majestuoso glaciar del Aletsch, que es patrimonio de la Unesco – desparecerá en los próximos 30 años. Y si no se hace nada para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, todos los glaciares de Suiza y Europa corren el riesgo de derretirse por completo de aquí a finales de siglo.

Los glaciares no solo retroceden en los Alpes. Casi todos los glaciares del mundo están adelgazando y perdiendo masa cada vez más rápido. El deshielo es especialmente alarmante la región del Himalaya y los Andes, donde cientos de millones de personas dependen de los glaciares para su subsistencia.

Las consecuencias de un mundo sin glaciares

¿El declive de los glaciares puede repercutir negativamente en nuestro futuro? Es difícil saberlo. Pero lo cierto es que nos obliga a prepararnos para nuevos escenarios. 

En Suiza, el derretimiento de los glaciares conlleva un creciente riesgo de desastres naturales como inundaciones, flujos de residuos y desprendimientos de tierra. Los lagos que se forman en el interior de un glaciar corren el riesgo de vaciarse repentinamente en el valle, arrasando a su paso pueblos e infraestructuras. Y a medida que disminuye la capa de hielo y del permafrost, las montañas se vuelven más inestables. De forma regular dan la vuelta al mundo imágenes del deslizamiento de laderas. 

Con el derretimiento de los glaciares, Suiza pierde una importante reserva hídrica que, según estimaciones, podría garantizar el consumo de agua potable de la población suiza durante 60 años.  

Suiza seguirá disponiendo de suficiente agua, incluso si su población pasara de los actualmente 8,5 millones de habitantes a 10 millones en el año 2050. Pero habrá que gestionar las precipitaciones – que ya no serán en forma de nieve, sino de lluvia – de forma diferente para evitar los conflictos por el agua, subraya Paolo Burlando, profesor de hidrología y gestión de los recursos hídricos en la Escuela Politécnica Federal de Zúrich.  

La creación de nuevas cuencas de almacenamiento de uso múltiple en las montañas, en las zonas liberadas de hielo, podrían ofrecer nuevas oportunidades para la producción de energía hidroeléctrica y la agricultura. 

Más problemática podría ser la situación en el resto de Europa, en regiones situadas a cientos de kilómetros de los Alpes suizos. Donde debido al menor aporte del deshielo, el caudal de los grandes ríos europeos – Ródano, Rin, Danubio y Po – podría disminuir significativamente en verano. Una disminución del nivel de los ríos y lagos que dificultará ulteriormente la navegación y el transporte de mercancías desde y hacia Suiza. 

Para preservar un patrimonio de importancia nacional que ha ayudado a dar a conocer Suiza en el mundo, los científicos se han embarcado en una carrera contrarreloj. En el Morteratsch, cantón de los Grisones, se ha puesto en marcha un proyecto para proteger el glaciar con nieve artificial. Un sistema que, si tiene éxito, podría utilizarse también en el Himalaya y los Andes. 

Pero la ciencia nada puede hacer si las emisiones de gases de efecto invernadero siguen aumentando. En Suiza, la lucha para proteger los glaciares se traslada de las montañas a los despachos de la política y a las urnas.

En los próximos años, la ciudadanía suiza estará llamada a pronunciarse sobre la denominada iniciativa para los glaciares, que pide reducir a cero las emisiones netas en Suiza de aquí al año 2050.

Compartir este artículo

Únase a la conversación

Con una cuenta de SWI, tiene la oportunidad de contribuir con comentarios en nuestro sitio web.

Conéctese o regístrese aquí.