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Historia

Medio milenio de la Reforma en Suiza

Cuando pensamos en el nacimiento del protestantismo, generalmente lo primero que nos viene a la mente es Alemania y Lutero. Pero Suiza también contribuyó de manera importante a esta página de la historia de la religión. Con Zúrich y Ginebra, Zwingli y Calvino, Suiza puede presumir de ser también una de las cunas del protestantismo.

Este contenido fue publicado el 24 diciembre 2019 - 10:00
Corinna Staffe (ilustración)

En Suiza, como en otros lugares, la mayor parte de las celebraciones tuvieron lugar en 2017, año en que se conmemoró el 500 aniversario de la publicación de las famosas tesis de Martín Lutero en Alemania. Pero el movimiento reformista llegó a Suiza un poco más tarde.

La figura central de la reforma suiza es Ulrich Zwingli. Cura de San Galo, Zwingli llegó a Zúrich en 1519 y rápidamente comenzó a predicar. En pocos años la iglesia de la ciudad se volvió completamente reformista y en 1525 Zúrich suprimía oficialmente la misa católica.

Dato curioso: esta reforma que marcará por mucho tiempo el panorama religioso suizo comienza en torno a la historia de unas… salchichas.

Pero el hecho es que en Suiza la Reforma no se puede reducir a un solo personaje y a un solo lugar. Ginebra fue otra capital importante del protestantismo.

El abogado francés Jean Calvin (Juan Calvino) llegó a Ginebra en 1536. El año anterior había publicado en Basilea uno de los textos teológicos más influyentes de la Reforma, el Institutio christianae religionis. En pocos años, su rigurosa transformación de la Iglesia convirtió a Ginebra en uno de los faros de la Reforma a escala mundial. Esa es la razón por la que la ciudad es apodada a menudo la “Roma protestante”.

Los reformadores de Zúrich y Ginebra dieron un nuevo impulso al movimiento, y el protestantismo, tal como lo conocemos hoy día, se vio fuertemente influenciado por lo que pasó en la Confederación durante el siglo XVI. En 1566 las dos iglesias llegaron a un acuerdo doctrinal (la Confessio Helvetica posterior) que sancionaba definitivamente el papel de Suiza como segundo gran eje de la Reforma, un eje alternativo al de los luteranos.

La historia de los reformadores suizos puede parecer ahora muy lejana. Pero como ocurre tan a menudo en la historia, no es inútil recordar y conmemorar los hechos del pasado. Ciertamente, es una “ocasión para reflexionar sobre la historia y la identidad”, como señala Joël Burri, redactor jefe de protestinfo.

Zúrich y Ginebra no fueron las únicas ciudades en unirse a la Reforma. Las ideas protestantes se extendieron por numerosos territorios de la Confederación y por los países aliados y los territorios sometidos. Sin embargo, no toda Suiza se adhirió a la nueva doctrina. Muchos cantones siguieron siendo católicos. Incluso algunos son de confesión mixta, como Grisones.

Esta Suiza pluriconfesional que conocemos todavía hoy día nació a principios del siglo XVI. El resultado es un panorama religioso particularmente diverso, con multitud de tradiciones.

Sin embargo, el protestantismo ha perdido mucho terreno en Suiza. Ya no es la religión mayoritaria de antaño. El catolicismo se ha mantenido mejor, debido sobre todo a la inmigración procedente de países latinos. Pero tampoco tiene la misma importancia que tuvo anteriormente.

En las iglesias y templos los bancos se ven poco concurridos durante la misa o los actos de culto. Y para los ministros religiosos la frase “predicar en el desierto” adquiere hoy todo su sentido. Hasta tal punto que repetidamente se plantea una cuestión: ¿Suiza sigue siendo un país cristiano?

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