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Lucy Walker, la primera mujer que hace 150 años escaló el Cervino

Lucy Walker (de pie en la segunda fila) con familiares, miembros todos del Club Alpino de Londres. 1870, Suiza. Keystone

El 22 de julio de 1871, la británica Lucy Walker, de 35 años, inscribió su nombre en el firmamento del alpinismo. Walker alcanzó la cumbre del mítico Cervino seis años después de que lo hiciera el británico Edward Whymper. Tal y como exigía la moral de la época, una falda de franela ocultaba sus pantalones.

Este contenido fue publicado el 22 julio 2021 - 08:59
Olivier Grivat

Un telegrama procedente de Zermatt llegó a la redacción del Journal de Genève el 22 de julio de 1871: “La británica Lucy Walker es la primera mujer que ha alcanzado la cumbre del Cervino”. Toda una hazaña si se tiene en cuenta la situación de la mujer en el siglo XIX. Que las mujeres vistieran pantalones era impensable, y las extranjeras se aventuraban en los Alpes con vestidos de miriñaque.

Lucy Walker comenzó su ascensión vistiendo una falda larga de franela de acuerdo con los estándares de la moda victoriana. La leyenda cuenta que bajo su falda (que se quitaba cuando empezaba a escalar) llevaba pantalones.

Una montaña peligrosa

Con una altura de 4 478 m, el Cervino durante mucho tiempo se consideró invencible.

Sin embargo, el 14 de julio de 1865, el británico Edward Whymper, acompañado por tres compatriotas, un guía francés y dos guías locales, alcanzó por primera vez la cumbre. Durante el descenso los cuatro primeros de la cordada cayeron y murieron. Solo regresaron sanos y salvos Edward Whymper y los dos guías locales. 

Cada año entre 300 y 400 personas intentan ascender con guía y más de 3 500 sin ayuda profesional. Según las estadísticas de la Oficina de Turismo de Zermatt, cuando las condiciones son buenas, hasta 300 alpinistas pueden intentar la ascensión cada día.

Desde aquella primera escalada, más de medio millar de personas han perdido la vida en las laderas del Cervino, lo que la convierte en una de las cimas más peligrosas de los Alpes. Hoy en día, el material moderno ofrece mayor seguridad. Aunque, por otro lado, el deshielo del permafrost por el calentamiento global hace que esta montaña sea más inestable y el peligro aumenta, sobre todo por el desprendimiento de piedras.

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Fuerte y resistente, ella ya había escalado el Liskamm en el macizo del Monte Rosa y el Piz Bernina en los Grisones. Y un año antes junto con el guía bernés Melchior Anderegg –una leyenda del alpinismo que la acompañaba a todas partes– también había realizado la primera ascensión al Balmhorn, en los Alpes berneses.

Fotografía de época de Lucy Walker. Zermatt.ch

Cuando emprendió la intrépida escalada junto a su padre Frank, un acomodado comerciante de Liverpool que también era un apasionado de la montaña, Lucy Walker tenía 35 años. La cordada estaba compuesta por cinco guías, dirigidos por Melchior Anderegg, de Meiringen, que aprendió a escalar como cazador de gamuzas en la región de Grimsel.

Dos lugareñas con trajes tradicionales de la región posan junto a la escultura en honor a Lucy Walker que se inauguró en Zermatt el 22 de julio de 2021. Keystone / Dominic Steinmann

Mucho tiempo después de la hazaña, Lucy Walker y el guía, que era una verdadera fuerza de la naturaleza, mantuvieron el contacto, unidos por una fuerte amistad. Anderegg visitó a Lucy Walker muchas veces mientras ella estaba de vacaciones en Mürren, en la región de la Jungfrau, o en Zermatt, donde se les vio paseando juntos.

En 1907 y en respuesta a la prohibición de que las mujeres se unieran al Club Alpino Británico, Lucy Walker –que murió en 1916 a los 80 años– fundó y presidió el Club Alpino Femenino (Ladies’ Alpine Club). En 1918, once años después, en el Hotel de Londres de Montreux, un círculo de quince mujeres comandadas por Aline Margot fundó el Club Alpino Femenino Suizo.

Mano a mano con una estadounidense

Hay otra heroína –en este caso estadounidense– que, como Whymper y Lucy Walker, también ha dejado huella en la historia del Cervino. Hasta el punto de que en la calle principal de Zermatt hay una placa de bronce dedicada a ella. Gran rival de la británica, Margaret Claudia Brevoort, apodada Meta, en 1871 tenía 46 años. Estaba en plena forma y los círculos del alpinismo creían en sus posibilidades de ser la primera en llegar a la cumbre. La neoyorquina había pasado todo el verano en los Alpes, y aprovechó la ocasión para escalar el Mont Blanc. Según la revista Zermatt Magazin, fue la primera mujer en escalar las Grandes Jorasses, el Diente Blanco, el Weisshorn y el Bietschorn. 

Igual que el mano a mano entre Whymper y Carrel que, en 1865, en el último momento marcó la victoria del británico sobre el italiano del Valle de Aosta, la carrera hacia la cima entre la británica y la estadounidense se repitió seis años después.  

Meta Brevoort pertenecía a una familia holandesa que había hecho fortuna en el sector inmobiliario de Manhattan. En 1869 ya había intentado escalar el Cervino por la ladera italiana, pero a 650 metros de la cumbre el mal tiempo la obligó a dar marcha atrás. Dos años después, cuando Meta Brevoort decidió ir a Zermatt y repetir su intento, Lucy Walker ya estaba allí. Cuando se enteró de los planes de la estadounidense, rápidamente organizó una cordada para ser la primera en llegar a la cumbre. Margaret Brevoort llegó a Zermatt al día siguiente de la ascensión victoriosa de su rival y solo pudo felicitarla en persona. Este fue el único encuentro entre estas dos alpinistas con más talento de su tiempo.

Meta Brevoort con los guías Christian Almer y su hijo Ulrich Almer a su izquierda, y su sobrino W. A. B. Coolidge a su derecha, alrededor de 1874. zermatt.ch

La estadounidense no se rindió. Esperó a que las condiciones fueran favorables y, el 5 de septiembre de 1871, se convirtió en la primera mujer en cruzar la travesía de Zermatt a Breuil (Cervinia) por las cumbres. Tuvo grandes ambiciones, entre ellas la de añadir el Everest a su palmarés, algo que no se consiguió hasta 82 años después. Meta Brevoort murió en 1876 en Dorking, Gran Bretaña, de un ataque al corazón.

Cuando el Cervino era… ¡100% francés!

Como resultado de una intensa lucha entre alpinistas de varias nacionalidades, el Cervino hoy es el símbolo suizo por excelencia. Y es que, aunque sea medio italiano, cuando se habla de turismo suizo o la publicidad quiere dar a Toblerone un sello suizo, el Cervino es lo que viene a la mente.

Pero no siempre fue así. El Cervino fue 100% francés durante un breve periodo, bajo el reinado de Napoleón I. Desde 1810 hasta 1813, el Valais formó parte del Departamento del Simplon, con Sion como capital. Y desde 1802 hasta 1814, el Valle de Aosta formó parte del Departamento francés de Doire, con capital en Ivrea.

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Traducción del francés: Lupe Calvo 

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