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La brecha digital se desplaza a los 80 años en Suiza

Los resultados del Digital Senior 2020 revelan que 74% de las personas de 65 años y más utilizan internet contra 38% en 2009. En la imagen, abuelo y nieto se comunican por Skype. Westend61 / Uwe Umstätter

Cada vez más jubilados se adentran en el mundo digital. Muchos conjuran la soledad en tiempos del coronavirus mediante mensajes de WhatsApp o videollamadas, un reciente estudio devela que en la última década el uso de internet casi se duplicó entre los mayores en Suiza.

Este contenido fue publicado el 24 noviembre 2020 - 09:31

“Las ofertas digitales van viento en popa y los ‘jóvenes séniores’ no tienen nada que envidiar a la población más joven en cuanto al empleo de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC)”, subraya Pro SenectuteEnlace externo. La situación cambia cuando se trata de adultos más mayores, lo que significa que “la brecha digital se ha desplazado para situarse ahora en los 80 años”.

Consagrada al bienestar de los mayores, Pro Senectute acompaña desde hace más de 20 años el acceso de ese sector al universo de las TIC. En 2019 encomendó al Centro de Gerontología de la Universidad de Zúrich un tercer estudio sobre el particular.

Los resultados del Digital Senior 2020Enlace externo, publicados recientemente, revelan que 74% de las personas de 65 años y más utilizan internet contra 38% en 2009, cuando tuvo lugar la primera encuesta. Muestran también que, desde la segunda investigación, en 2014, el empleo de internet por medios móviles (celulares o tabletas) pasó de 31% a 68%.

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Además de los mensajes electrónicos y la búsqueda de información en la red (que ocupan el primer lugar en las preferencias de los internautas de acuerdo con el estudio) los usuarios cuentan con una amplia gama de posibilidades, incluidas la compra de comestibles y las comunicaciones audiovisuales, muy socorridas durante el semiconfinamiento.

“La pandemia del coronavirus evidenció la importancia de los canales de comunicación digital para la participación en la vida social. Muchas familias comenzaron a utilizar aplicaciones como FaceTime, Zoom o WhatsApp con los abuelos para mantener el contacto visual pese a la distancia física”, subraya Tatjana Kistler, portavoz de Pro Senectute.

Destaca la importancia de los contactos sociales, muy en particular para los adultos con movilidad reducida, y el benéfico impacto para su bienestar físico y psíquico. 

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De hecho, tanto Pro Senectute, como diversas organizaciones, imparten cursos ad-hoc entre personas mayores. Entre ellas, destaca UNITRE, la única universidad popular en lengua italiana fuera de Italia. Su programa educativo incluye cursos de informática en ciudades de habla alemana, lo que no solo ayuda a personas mayores a descubrir ese sector, sino a hacerlo en su propio idioma.

“No hay que olvidar que en Suiza hay todavía 400 000 séniores que no utilizan internet. Es nuestra responsabilidad apoyar a esas personas por medio de consejos y prestaciones para que puedan tomar parte en una sociedad cada vez más digitalizada y que no queden excluidas”, observa Tatjana Kistler.

Evitar la marginalización

Si bien muchos jubilados utilizan internet, muchos otros se mantienen al margen. Las ofertas que se ofrecen en línea les son inaccesibles y, en estos tiempos de coronavirus, no pueden hacer compras por la red o contar con la aplicación de rastreo. Hay que evitar su exclusión.

Los autores del estudio Digital Senior 2020Enlace externo señalan que en una época en que cada vez son más los servicios accesibles por internet, la exclusión de los no internautas es un hecho. A guisa de ejemplo, para adquirir algunos pasajes de tren a precios reducidos en Suiza hay que hacerlo en línea.

Este fenómeno no es exclusivo de Suiza, en muchos países los trámites administrativos tienen que hacerse por Internet, algunas empresas de taxis seguros funcionan únicamente mediante una aplicación móvil y la compra y entrega a domicilio de diversos productos pasa necesariamente por la red.

“La elección de algunas personas mayores de no utilizar los servicios digitalizados y las innovaciones tecnológicas debe ser respetada”, enfatizan y recomiendan mantener otras posibilidades de acceso a las informaciones y a los servicios (por ejemplo, las ventanillas tradicionales en los bancos y en las estaciones de tren).

Según la encuesta de 2019, las principales razones señaladas por aquellos que declinan la utilización de las nuevas tecnologías se encuentran la complejidad (77%), preocupaciones respecto a la seguridad (74%) y lo fastidioso de su aprendizaje (65%). Más del 60% de lo no internautas señalan que otra persona busca por ellos la información que requieren y 61% que, simplemente, no necesitan internet.

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Del total de encuestados, 26% dijeron no utilizar internet. Un 5% de los encuestados residen en hogares para mayores. 

Es lógico: a mayor edad, menor empleo de las TIC, pero hay usuarios de más de ocho décadas. Y esa es una constatación válida no solamente en Suiza. swissinfo.ch conversó con una ferviente promotora de las nuevas tecnologías: una japonesa que a los 82 años desarrolló una aplicación y que pregona el uso tecnológico como medio para preservar la autonomía de los séniores.

Digital Senior 2020 abordó igualmente la utilización de servicios digitalizados que se generalizan en la vida cotidiana de nuestros días: desde los cajeros de autoservicio en los supermercados hasta el control de la salud mediante brazaletes de medición de la capacidad física, pasando por el pago de impuestos por internet y otros servicios públicos.

Los autores constataron que las preferencias en cuanto a la utilización de aplicaciones corresponden en buena medida a aquellas de la encuesta precedente con la búsqueda general de informaciones, así como el envío y recepción de mensajes electrónicos (100% en ambos casos) a la cabeza, seguidas por los chats, las llamadas telefónicas, la navegación y la consulta de horarios e informaciones de viajes.

Entre 50 y 65% de los interrogados buscan informaciones relativas a la salud, leen periódicos y efectúan transacciones bancarias. Menos de 50% utilizan las aplicaciones de servicios administrativos, compra de bienes y emisiones en directo. 

Además del estudio cuantitativo sobre el empleo (o no) de internet entre la población de 65 años y más, Digital Senior 2020 exploró la incidencia de diversos factores, incluida la actitud de los encuestados.

Por ejemplo, un 57% consideró que “el progreso tecnológico debe continuar constantemente”, y que “ya no podría imaginar mi vida sin medios tecnológicos”. Un 39% afirmó que el manejo de los medios tecnológicos le resulta difícil, y un 37% apoyó la afirmación de que “la digitalización creciente tiene más ventajas que inconvenientes para la sociedad”.

Interesante: Un 61% rechazan la idea de emplear robots en el cuidado de las personas mayores.

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