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Cumbre Biden-Putin: ¿por qué en Ginebra?

Keystone / Salvatore Di Nolfi

Los presidentes de Estados Unidos y Rusia se han dado cita en Ginebra el próximo 16 de junio. La ciudad suiza reúne diversas ventajas para una cumbre de estas características.

Este contenido fue publicado el 26 mayo 2021 - 15:30
Fredy Gsteiger, SRF

Ya es oficial: el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y su homólogo ruso, Vladimir Putin, se han citado en Ginebra en junio para mantener una reunión de crisis. Será el primer encuentro de alto nivel entre Estados Unidos y Rusia en la ciudad de Calvino desde noviembre de 1985, lo cual supone un éxito diplomático para Suiza. Cuando se trata de elegir el lugar donde celebrar una cumbre, hay tres criterios que son primordiales.

En primer lugar, la infraestructura: al ser la segunda sede más importante de la ONU después de Nueva York, no cabe duda de que Ginebra cuenta con las instalaciones necesarias. Rusia y Estados Unidos disponen de grandes misiones en Ginebra, con departamentos de servicios secretos importantes y profusamente financiados. Además, los expertos en seguridad de Moscú y Washington conocen las condiciones locales como la palma de su mano, lo cual es una ventaja para proteger a sus jefes de Estado.

En segundo lugar, está la señal que se quiere enviar. En esta ocasión se daba por descontado que Biden y Putin se reunieran en Estados Unidos o en Rusia. Las relaciones no atraviesan su mejor momento para que uno y otro acepten una invitación a "territorio enemigo". Esta vez tampoco se barajaba la opción de elegir un Estado miembro de la OTAN, a diferencia, por ejemplo, de la cumbre que celebraron Barack Obama y Dimitri Medvédev en Praga en 2010. Además, es probable que los rusos también hayan descartado Helsinki, debido a la cooperación cada vez más estrecha de Finlandia con la OTAN. La neutral Suiza era la opción acertada en las circunstancias actuales.

En tercer lugar, las relaciones bilaterales entre los protagonistas de la cumbre y el país anfitrión desempeñan un papel importante. El Kremlin tiene una buena imagen de Suiza, sobre todo porque el país no se ha sumado a las sanciones occidentales contra Rusia. Y desde la perspectiva de Estados Unidos, no hay ningún inconveniente en este momento para no optar por Suiza. Ya han quedado atrás los tiempos difíciles, cuando los debates sobre las cuentas no reclamadas de víctimas del Holocausto en bancos suizos y el secreto bancario envenenaron las relaciones bilaterales. También el mal clima durante la presidencia de George W. Bush, cuando Washington consideraba que la política exterior de Suiza era demasiado propalestina y demasiado proiraní.

En resumen, ni Moscú ni Washington tenían argumentos en contra de la elección de Ginebra. Y si se consiguiera resucitar un poco el "espíritu de Ginebra", tantas veces evocado en el pasado, todos podrían darse con un canto en los dientes.

¡Haz el bien y habla de ello!

Para Suiza, ser el país anfitrión de la cumbre supone un éxito. A fin de cuentas, no se trata solo de hacer el bien entre bastidores, sino también de ganar visibilidad de vez en cuando, tal y como reza el dicho alemán “Tue Gutes und rede darüber” (Haz el bien y habla de ello). En Ginebra se siguen celebrando muchas conferencias importantes: Siria, Yemen, Libia y, recientemente, Chipre han sido y son aún objeto de negociaciones en la sede europea de la ONU, pero con un éxito y visibilidad limitados. Las reuniones realmente cruciales han tenido lugar en otros países.

En las últimas décadas se han celebrado cumbres entre Rusia y Estados Unidos en Reikiavik, Washington, Moscú, Vancouver, dos veces en Helsinki, en Liubliana (Eslovenia), Bratislava (Eslovaquia) o Praga (República Checa), pero ninguna en Ginebra desde hace 35 años. Los avances en el acuerdo nuclear con Irán se lograron en Viena en 2015. Y Donald Trump se reunió con el líder norcoreano Kim Jong-un en Singapur.

Preparativos para una cumbre de alto nivel

Hacía tiempo que la Ginebra internacional aguardaba una reunión de alto nivel. Berna ha estado trabajando en ello y una vez más lo ha conseguido. Este logro, que refuerza el papel de Ginebra como capital diplomática, no es desdeñable porque la competencia es enorme y feroz.

Finalmente, este tipo de cumbres suelen ser una oportunidad para mantener conversaciones directas con sus protagonistas. Por lo tanto, es previsible que el presidente helvético Guy Parmelin aproveche la ocasión para trasladar a sus homólogos ruso y estadounidense las preocupaciones de Suiza. Un país pequeño como Suiza no todos los días tiene la oportunidad de que le escuchen Biden y Putin.

Fredy Gsteiger

Es corresponsal diplomático y redactor jefe adjunto de la radio pública suiza SRF. Antes de incorporarse a la emisora, trabajó en la sección Internacional del St. Galler Tagblatt, redactor experto en Oriente Medio y corresponsal en París para el diario alemán Die Zeit y fue redactor jefe del semanario suizo Die Weltwoche.

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Traducción del alemán: Belén Couceiro 

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