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“Suiza ha tirado piedras a su propio tejado”

Martin Vetterli es el presidente de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL). © François Wavre | Lundi13

El fracaso de las negociaciones sobre un acuerdo marco con la Unión Europea (UE) abre muchos interrogantes sobre el futuro de Suiza, sobre todo en el ámbito de la financiación de la investigación y los intercambios universitarios. Según el presidente de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), está en juego la reputación de Suiza como centro de investigación internacional.

Este contenido fue publicado el 30 junio 2021 - 09:32

La participación de Suiza en el programa Horizonte EuropaEnlace externo de la UE, dotado con 100 000 millones de euros, peligra tras la repentina ruptura de las negociaciones con Bruselas. En la actualidad, Suiza es el segundo país que más fondos recibe del programa europeo, de los cuales dos tercios se destinan a las universidades.

El acceso de Suiza a Horizonte Europa ya era incierto antes de que se rompieran las negociaciones con la UE. Ahora, el país entra en una fase muy delicada que determinará su futura competitividad en investigación e innovación, afirma el presidente de la EPFL, Martin Vetterli.

Aunque formalmente el acuerdo marco no tiene nada que ver con la cooperación entre Suiza y la UE en materia de investigación, Bruselas podría responder políticamente a la ruptura de las negociaciones que Berna decidió de forma unilateral, negándole el acceso a los fondos o considerándolo  como un “Estado tercero”, lo que significa arrinconar a Suiza.

Martin Vetterli es investigador y profesor y conoce perfectamente el panorama educativo y de investigación suizo. En 2017 fue nombrado presidente de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL). Vetterli es también profesor titular del Laboratorio de Comunicación AudiovisualEnlace externo de la EPFL.

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SWI swissinfo: ¿Se esperaba que el acuerdo marco fracasara?

Martin Vetterli: [risas] Por supuesto, todo el mundo lo esperaba.

Aunque el objeto de las negociaciones era asegurar el acceso de Suiza al mercado único de la UE, se teme que el fracaso del acuerdo pueda socavar la capacidad de Suiza para investigar, innovar y atraer talento. ¿Eso va a ocurrir?

Jurídicamente, ambas cuestiones no están vinculadas. El acuerdo marco no está directamente relacionado con la cooperación en materia de investigación, pero políticamente sí hay vínculos. Por tanto, existe el riesgo de que Suiza no pueda seguir participando en el programa [de financiación de la investigación] Horizonte Europa y en los concursos de investigación europeos.

Y eso sería un gran inconveniente porque la Champions League de la investigación está en Europa: desde Horizonte Europa hasta el Consejo Europeo de Innovación, pasando por el Quantum Flagship y los programas de investigación espacial. Si nos quedáramos sin estas iniciativas, habría un riesgo real de perder competitividad.

¿En qué medida Suiza corre el riesgo de perder atractivo para los estudiantes extranjeros?

Ciertamente, los programas de intercambio de estudiantes [como Erasmus, en el que Suiza participa, y ErasmusPlus, que Suiza está negociando] podrían verse afectados por la situación actual. Es más, también podríamos perder atractivo para los investigadores, de Suiza y del resto del mundo, como ocurrió en el Reino Unido tras el Brexit. [Según un estudioEnlace externo, el número de ciudadanos británicos que emigraron a países de la UE después de la votación ha aumentado un 30%]. Esperamos que Suiza sea capaz de negociar bien en esta fase delicada.

¿Existe el riesgo de que Europa cierre la puerta a Suiza en el ámbito de la cooperación en investigación e innovación?

Este riesgo existe. Aunque el expediente de investigación esté separado del expediente comercial del mercado único, hay que asegurarse de que el resultado de este último no afecte al primero. Y esto podría suceder.

¿Qué tiene que perder Suiza en relación con la UE?

Todos saldrán perdiendo si se renuncia a una cooperación que funciona. Tomemos el ejemplo de las vacunas. Moderna es una empresa estadounidense que ha llegado a un acuerdo con la suiza Lonza para producir su vacuna, que luego se envasa en España. Imagínese lo que hubiera pasado si hubiera habido barreras entre los países. Simplemente no habríamos tenido las vacunas. Para avanzar en cuestiones clave, como el desarrollo, la producción y la distribución de vacunas, o la lucha contra el calentamiento global, es necesario que los países trabajen juntos. Yo suelo describir la posición de Suiza en estos términos: con el fracaso de las negociaciones del acuerdo marco, Europa solo ha sufrido un rasguño, pero Suiza ha tirado piedras a su propio tejado.

¿Cuáles podrían ser las consecuencias inmediatas y concretas de un posible divorcio de la UE con Suiza en términos de cooperación en investigación e innovación?

Para 2021, la suerte ya está echada. Lo que se ha decidido sigue siendo válido. La gran incertidumbre es qué pasará con Horizonte Europa. En nuestro caso, las consecuencias podrían ser muy concretas, ya que la financiación de la UE representa entre el 6 y el 7% del presupuesto de la EPFL.

La participación en Horizonte Europa suele ser determinada formalmente por el Parlamento suizo, que es también el que decide la cuota que hay que pagar a la UE por participar en el programa. Si perdiéramos los fondos de la UE, Suiza tendría que buscar cómo suplirlos.

¿Cómo reaccionaron los estudiantes e investigadores de la EPFL al fracaso del acuerdo marco?

Aunque sabíamos que aún no había nada decidido, la noticia se palpaba en el aire. En general, todo el mundo se pregunta si seguirá siendo posible participar en los grandes programas de investigación.

Y si la respuesta es negativa, ¿cómo será posible seguir compitiendo a nivel tecnológico con gigantes como Estados Unidos y China?

Los bloques que se disputan en la actualidad la hegemonía tecnológica son Norteamérica, Asia y Europa. Europa solo puede hacer frente a esa competencia con programas de vanguardia como Horizonte Europa. Si Suiza siguiera siendo un observador independiente, esto no reforzaría la posición de la UE.

Traducción del italiano: Belén Couceiro

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