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Flujo de capital: ¿Países emergentes financian a países ricos?

Las condiciones económicas de Suiza la hacen atractiva para los flujos financieros procedentes de los países en desarrollo (imagen de ilustración). © Keystone / Gaetan Bally

Es un enigma para los economistas: en lugar de fluir desde los países desarrollados hacia las naciones en desarrollo, los flujos de capital recorren sobre todo el camino inverso. Así, cientos de miles de millones de dólares estarían fugándose cada año de los países emergentes para refugiarse en las economías más ricas, Suiza incluida.

Este contenido fue publicado el 11 octubre 2021 - 09:32

Más de 160 000 millones de dólares, equivalentes al Producto Interno Bruto (PIB) de Hungría, es el monto "sin precedentes" que fue asignado por los países desarrollados a la asistencia oficial para el desarrollo (AODEnlace externo) en 2020, según anuncióEnlace externo la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en primavera.

Incluso antes de la crisis sanitaria mundial, la AOD crecía de manera constante y ha crecido más de dos veces desde el año 2000, para promediar unos 120 000 millones de dólares por año.

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Pero muchos especialistas ponen en perspectiva la escala de la ayuda proporcionada por los países de la OCDE. Para comenzar, porque muchos de ellos, especialmente Suiza, no están haciendo lo suficiente en materia de compromisos internacionales (SWI swissinfo.ch ha dedicado el artículo a continuación).

Y para algunos, esto también podría alimentar la idea de que el dinero fluye en un solo sentido de los países donantes a los países en desarrollo, mientras que los Estados ricos reciben muchos más flujos financieros de las economías emergentes que lo opuesto.

Un déficit persistente

“Pero (esta asistencia oficial para el desarrollo) es mínima comparada con la amplitud de los desequilibrios”, estima Rachid BouhiaEnlace externo, economista de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD), basada en Ginebra.

Responsable de asuntos económicos de la División de Estrategias de Globalización y Desarrollo, es también coautor de una nota informativaEnlace externo publicada en la primavera del 2020.

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La metodología en detalle

El gráfico de la CNUCED representa la transferencia neta de recursos financieros, es decir, el total de entradas de recursos e inversiones procedentes del extranjero, menos el total de salidas de recursos (incluidos los aumentos de las reservas de divisas y los pagos de ingresos a las inversiones extranjeras). La metodología utilizada fue aprobada por las Naciones Unidas en la década de 1980.

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Dicha publicación muestra que el monto total de los flujos financieros que abandonan los países en desarrollo excede ampliamente a aquellos que llegan desde los países ricos (incluyendo la ayuda al desarrollo, la inversión extranjera directa e, incluso, los flujos comerciales).

Fenómeno que beneficia a Suiza

Al ser un fenómeno global, resulta imposible estimar, de forma aislada, cuánto de este beneficio le corresponde a Suiza. Sin embargo, considerando su estatus de plaza económica líder, Suiza "reúne muchas de las características" para atraer los flujos financieros extranjeros y ser uno de los países beneficiarios del sistema, afirma Rachid Bouhia.

Sin embargo, debido a que es uno de los principales polos globales del comercio de materias primas y a que alberga a numerosas multinacionales activas en los países en desarrollo, Suiza también corre el riesgo de atraer flujos financieros ilícitos (explicaciones a continuación). Las organizaciones no gubernamentales exhortan constantemente a hacer más, acusándole de tener un sistema bancario y fiscal que aún son injustos.

El profesor de Economía del Desarrollo del Graduate Institute (Instituto Universitario de Altos Estudios Internacionales de Ginebra), Gilles Carbonnier, destaca que “multilateralmente, Suiza ha hecho esfuerzos (...) con una serie de medidas encaminadas a lograr un sistema más justo en términos de tributación e impuestos”, pero "aún queda un largo camino por recorrer".

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Este fenómeno "contradice las teorías económicas neoclásicas, según las cuales, los capitales tendrían que fluir naturalmente de los países ricos hacia los países con escasez de capital", explica Rachid Bouhia.

Las fugas de capital son resultado de una suma de factores, pero están ligadas preponderantemente a "la fragilidad financiera inherente al endeudamiento externo de los países en desarrollo", destaca la publicación.

Animados a endeudarse en el exterior para crecer, algunos países han alcanzado niveles de endeudamiento muy altos, lo que los conduce a una espiral en donde el pago de intereses y las transferencias de beneficios son superiores a sus ingresos.

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Rachid Bouhia menciona también el déficit de la balanza comercial existente en muchos países emergentes que importan más de lo que exportan, o que exportan materias primas cuyos costos tienen grandes fluctuaciones.

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Un factor más: "para protegerse de los riesgos, los países en desarrollo se han lanzado a una carrera de acumulación de divisas, en particular, de dólares", lo que implica una salida de capitales para los países compradores y una entrada de recursos para el país emisor de la divisa.

Decenas de miles de millones de flujos ilícitos

El déficit acumulado por los países en desarrollo entre 2000 y 2017 sería cercano a los 11 billones de dólares.

Y éstas son cifras oficiales que no consideran los flujos financieros ilícitosEnlace externo (FFI, añadidos a título indicativo en el gráfico de la UNCTAD), que son los movimientos ilegales de capital de un país a otro. Éstos cubren parcialmente transacciones delictivas, lavado de dinero, evasión fiscal, etc. pero, sobre todo, el comercio lícito, pero "que no es facturado correctamente (...), bajo una óptica de optimización fiscal", explica el profesor del IHEID Gilles Carbonnier.

Los FFI son, intrínsecamente, imposibles de cuantificar con precisión. Así, decenas, si no es que cientos de miles de millones de dólares, escaparían a la posibilidad de ser destinados al desarrollo.

No todo es blanco o negro

Pese a esta realidad, la economista Liliana Rojas-SuárezEnlace externo exhorta a evitar las conclusiones precipitadas. Las metodologías agregadas no pueden reflejar la situación particular de los países, ni la complejidad de los intercambios, refiere la colaboradora emérita del Centro para el Desarrollo Global (CGDev) en Washington.

Especialista en el vínculo entre los flujos financieros y el desarrollo, Liliana Rojas-Suárez destaca la importancia de observarlos desde un punto de vista cualitativo y no solo cuantitativo. La inversión, fundamental para el desarrollo, requiere grandes transferencias de recursos, dice. En lo relativo a la deuda, "lo realmente importante es si los recursos prestados se han destinado a actividades generadoras de crecimiento y empleo".

Un hecho, múltiples vías

Dado que un mismo síntoma puede llevar a diversos diagnósticos, en el mundo se debaten distintas políticas al interior de los organismos internacionales para reequilibrar las transferencias de capital. Para Liliana Rojas-Suárez, las dos prioridades son, en primer lugar, luchar contra los flujos ilícitos y, en segundo, fortalecer la transparencia de los préstamos entre países.

"Los contratos deben publicarse, debemos saber cuáles son los términos, para evaluar si realmente benefician a los países [en desarrollo] y no los exponen a sobreendeudamiento", dice la especialista.

Por su parte, además de abogar por un incremento en la ayuda al desarrollo, la UNCTAD apoya formas de proteccionismo puntuales capaces de permitir a los países emergentes desarrollar alguna industria. La organización está a favor de que existan más controles de capital.

La UNCTAD también ha exigido durante mucho tiempo la asignación de derechos especiales de giro y finalmente ganó su caso a fines de agosto: el Fondo Monetario Internacional (FMI) anunció una inyección récord en la economía mundial de 650 000 millones de dólares, de los cuales 275 000 millones se destinarán a los países en desarrollo.

Los derechos especiales de giro fueron creados por el FMI hace medio siglo para complementar las reservas oficinales de sus países miembros.

Estas medidas, que hasta hace poco eran un tabú en organizaciones como el FMI, comienzan a encontrar eco, dice Rachid Bouhia. ¿Será una señal de que la pandemia ha cambiado las cosas?

(Traducción del francés: Andrea Ornelas)

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