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Emigración (4): Iseli ya tiene casa

Yanick Iseli en su nuevo hogar en Nicaragua, aún sin renovar. zVg
Este contenido fue publicado el 15 agosto 2021 - 10:00
Eva Hirschi

Yanick Iseli vive en Nicaragua desde hace más de tres meses. Ciertas cosas se cumplieron como las había planificado, otras no. De forma totalmente inesperada, por ejemplo, compró una casa porque tenía necesidad de conectarse a la red eléctrica.

“Lo que más me gusta es la libertad de hacer cada día lo que yo quiero”, afirma Yanick con entusiasmo. Aquí, en el norte de Nicaragua este suizo originario del Jura es su propio patrón. Nadie lo controla si tiene cinco minutos de adelanto o de retraso. Nadie verifica ni le molesta si no trabaja exactamente hasta las 5 de la tarde.

A pesar de esta libertad a Yanick Iseli no le falta motivación para trabajar. El terreno en la selva que compró el año pasado estaba parcialmente abandonado. En la actualidad, el carpintero, tendero y torrefactor de profesión, planta frutas y verduras con el apoyo activo de su jardinero Xavier. Al mismo tiempo cuida los plantines de café y pone los cimientos de una casa para huéspedes.

Originalmente planeaba construir una vivienda propia, pero ya no es necesario porque compró una, algo que no tenía pensado.

Serie: con Yanick Iseli en Nicaragua

Este artículo es el cuarto de una serie sobre la emigración. swissinfo.ch acompaña al ciudadano suizo Yanick Iseli en su aventura en Nicaragua. Al mismo tiempo brinda información y consejos sobre el tema de la emigración.

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“La familia vecina quería trasladarse a la ciudad y buscaba un comprador. Al mismo tiempo, me di cuenta que era muy complicado y costoso lograr la conexión eléctrica de mi terreno. Por eso les compré la casa. Incluso teniendo en cuenta que, en Suiza, un tipo de vivienda así sería considerada como una cabaña rústica en madera”, explica.

Yannik Iseli cosechando mangos. zVg

Un auto más caro que una casa

En Nicaragua, una casa y el terreno cuestan mucho menos que en Suiza. Iseli pagó alrededor de 3 000 francos por los mil metros cuadrados y la pequeña vivienda.

Sin embargo, recientemente, debió comprar un auto nuevo adaptado para todo tipo de caminos. Pagó 7 000 francos por ese vehículo, es decir, mucho más que por la propiedad. Por el momento no ha vendido su antiguo coche. Esto le significa un agujero no previsto en su presupuesto. Pero el joven suizo lo toma con filosofía: “voy a ahorrar con el alquiler dado que dejaré antes de lo previsto la vivienda que rentaba. Por otra parte, renovar la casa que compré me costará menos que construir una nueva”.

Sin embargo, hay muchas remodelaciones que hacer: debe instalar un nuevo toldo más grande, así como un sanitario seco y una ducha - hasta ahora, los propietarios se “duchaban” con un balde en el exterior. “Voy a instalar una bomba manual para extraer agua del arroyo. Soy demasiado flemático para ir siempre a buscarla”, dice riendo Yanick. También recogerá y filtrará el agua de lluvia. Para beber, sigue dependiendo del agua comprada: “Dudo que pueda digerir el agua del arroyo tan bien como mis vecinos”.

Inspirado en Leonardo da Vinci

Otro proyecto en vista consiste en construir un puente sobre el arroyo. “Actualmente, durante la estación seca se puede cruzar sin ningún problema. Pero para la temporada de lluvias será necesario un puente en bambú para poder atravesar el arroyo con una carretilla”. Para hacerlo ha previsto una construcción en arco iris en círculo Enlace externo, concebida originalmente por Leonardo da Vinci. La particularidad es que no necesita fijaciones con clavos, tornillos o pilares de apoyo.

Mi amigo Louis me dio la idea. De cerca de 60 años, Louis es originario de Canadá, pero trabaja en Nicaragua desde hace cinco años. Instaló una plantación de café y un sembradío de bambú; exporta el café a Quebec y a Montreal y vende ese tipo de caña en el mercado local para que ser empleado como material de construcción.

Louis está lleno de ideas y proyectos. “Es para mí un gran estímulo intercambiar experiencias con él, aunque a veces siento que su pasatiempo favorito es alterar mis planes”, comenta sonriendo. Por lo demás, aparte de Louis, el emigrante suizo apenas tiene contacto con otros expatriados. “Hay unos cuantos suizos aquí. Seguramente, antes o después, me encontraré con ellos, pero por el momento no es una prioridad. No me preocupa particularmente el lugar de proveniencia de una persona”.

“Vengo de Europa”

Yanick Iseli ya cuenta con un grupo de amigos. Previo a su mudanza había estado cinco veces en el país, cada vez durante varias semanas. Además, habla muy bien el español y no tiene problemas para comunicarse. Algo diferente a lo que sucede a aquellos que no cuentan todavía con un círculo social local y que a menudo recurren a las asociaciones de expatriados.

Yannik Iseli cosechando mangos. zVg

El suizo es el único extranjero en su pueblo. “Cada vez conozco mejor a mis vecinos, tenemos buen contacto entre nosotros”, enfatiza, y agrega que, en general, la gente se muestra muy positiva, muestra mucha curiosidad.

“Aunque explico de donde vengo, muchos aquí no tienen la menor idea de dónde está Suiza. Uno de mis vecinos me preguntó cuánto tiempo se necesitaba para conducir hasta allí. Y otro, simplemente, asintió y dijo, ‘¡Ah sí, es el país al norte de Estados Unidos! Por eso, ahora, solamente digo que vengo de Europa”.

Traducido del francés por Sergio Ferrari

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