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Nueva prima sobre el precio del cacao: ¿una ayuda real para los campesinos africanos?

Los agricultores están obligados a vender el cacao a un precio inferior pese a la introducción de una prima de 400 dólares por toneladas que pretende asegurarles un salario digno. Keystone / Legnan Koula

Los agricultores de Costa de Marfil, el mayor país productor de cacao del mundo, obtienen menos dinero por su cacao, a pesar de la introducción de una tasa adicional sobre el precio para asegurarles un salario digno.

Este contenido fue publicado el 04 septiembre 2021 - 11:00

Costa de Marfil, país de África Occidental, concentra alrededor del 45% de la producción mundial de cacao, lo que le genera 3500 millones de dólares (3200 millones de francos suizos) de ingresos anuales en exportaciones. Sin embargo, los productores de cacao marfileños ganan solo 0,78 dólares al día, un tercio menos de lo que la organización Fair Trade International considera un salario digno: 2,51 dólares al día.

En 2019, para remediar esta situación, Costa de Marfil (así como Ghana) decidió cobrar 400 dólares más por tonelada de cacao exportada a países como Suiza. El objetivo de este denominado Diferencial de Renta Decente (DRD) es aumentar la participación de los productores en los beneficios y protegerlos de la volatilidad de los precios. La nueva política entró en vigor durante la temporada de cosecha cacaotera 2020/2021.

El Consejo del Cacao de Costa de Marfil fijó un precio mínimo de 1 000 francos CFA (1,70 francos suizos) por kilo de cacao durante la cosecha principal (octubre-marzo), casi un 20% más que el año previo. De este modo, los agricultores obtuvieron 500 000 millones de francos CFA adicionales (unos 826,5 millones de francos suizos) durante la temporada.

La decisión en perspectiva

Al principio, los productores de cacao marfileños obtuvieron más dinero con la introducción del DRD. Pero esta medida también tuvo consecuencias negativas. En noviembre pasado, el Consejo del Cacao arremetió contra los presuntos intentos de grandes compradores internacionales de reducir su demanda para evitar el pago del DRD. Por ejemplo, acusó a la empresa de productos básicos Olam de comprar menos cacao marfileño y ghanés, al fabricante de chocolate Mars duplicar la cantidad de manteca de cacao en sus productos y a la confitera Hershey de comprar habas de cacao en el mercado de futuros, en lugar de hacerlo a través de los vendedores físicos al precio actual, para evitar el pago del suplemento a los agricultores. Las empresas han negado las acusaciones.

Las empresas suizas, en cambio, parecen estar de acuerdo con el pago de una prima extra. El fabricante de chocolate Lindt & Sprüngli confirmó que “ya ha comprado cacao al precio completo del DRD y seguirá haciéndolo”, aunque no quiso revelar más detalles. El fabricante de chocolate Barry Callebaut, que compra alrededor de un millón de toneladas de cacao en grano al año, afirmó que su cuota de cacao marfileño se ha mantenido estable desde la introducción del nuevo esquema de precios.

El gigante de la alimentación Nestlé fue el único que reveló tanto su cuota como sus volúmenes. Su participación en el mercado del cacao de África Occidental se ha mantenido estable (algo menos de la mitad de las compras directas de cacao) durante los últimos cuatro años y tiene previsto comprar 40 000 toneladas más a Costa de Marfil en la temporada 2021/2022.

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Fuerte caída de la demanda

Pese al efecto positivo del DRD, la caída de la demanda mundial de cacao en grano a finales de 2020 ha puesto a Costa de Marfil en una situación difícil. El aumento del precio del cacao ha disuadido a los compradores de firmar más contratos de compra. En febrero, para impulsar la demanda, Costa de Marfil se vio obligada a reducir la prima de calidad (conocida como diferencial por país), lo que anuló las ganancias obtenidas a través del DRD.

Además, la pandemia de COVID obligó a la junta del cacao de Costa de Marfil a reembolsar algo más de 10 500 millones de francos CFA (unos 17,5 millones de francos suizos) a 80 empresas exportadoras, incluidas varias internacionales, con cargo a los fondos del DRD que estaban destinados a los agricultores. Una medida calificada como necesaria debido al impacto de la pandemia de COVID-19 en los mercados de exportación como el suizo. Pero fue una decisión muy controvertida porque la gente consideraba que Costa de Marfil estaba rescatando a las empresas extranjeras, mientras se reducían los márgenes de ganancia para los miembros locales de la cadena de suministro.

La situación se volvió tan insostenible que los productores de cacao, que apenas comenzaban a disfrutar los beneficios del DRD, ya no podían estar protegidos de los vaivenes del mercado mundial. El precio mínimo al productor para la cosecha de abril-septiembre cayó a 750 francos CFA (1,23 francos suizos) por kilo. Un precio que era incluso inferior al que había antes de la introducción del DRD: 825 francos CFA por kilo (1,35 francos suizos) para la cosecha 2019/2020.

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Así, debido a una suma de factores, entre ellos la pandemia, el DRD parece haber traído solo un aumento de ingresos a corto plazo para los agricultores de África Occidental. Pero sin esta prima, probablemente estarían ahora en una situación aún más precaria, según la junta del cacao marfileña, que admitió que, sin el DRD, el precio en granja habría caído a 500 francos CFA (0,82 francos suizos) por kilo, un nivel históricamente bajo.

¿Y ahora qué?

El experimento del DRD demuestra que, en el mejor de los casos, se trata de un instrumento que puede servir como amortiguador durante los tiempos de escasez. El precio que obtiene el agricultor sigue estando fuertemente vinculado a la oferta y la demanda mundiales. Los países productores, como Ghana y Costa de Marfil, poco pueden hacer, salvo aliarse para reducir la oferta. Así lo demuestra el anuncio que hizo la junta del cacao marfileña en abril sobre el precio de este insumo. "El Sr. Yves Brahima Koné [presidente de la junta del cacao] ha invitado a los productores de cacao a limitar la producción si quieren obtener mejores precios en el futuro”, según un comunicado.

Sin embargo, el DRD podría haber animado a los agricultores a sembrar más cacao, lo que podría significar precios aún más bajos este año, a menos que se recupere la demanda internacional que aún está mermada por la COVID-19. ¿Existe alguna forma de salir de este ciclo de auge y caída?

“Fairtrade considera que es hora de que los gobiernos de los países consumidores se muestren solidarios con los gobiernos y los agricultores de los países productores”, afirma Jon Walker, asesor principal de cacao en Fairtrade.

En su opinión, las regulaciones de debida diligencia de las empresas – que se están debatiendo en la Unión Europea y recientemente se sometieron a votación (iniciativa empresas responsables rechazada por un estrecho margen) en Suiza ofrecen una oportunidad para que el pago de un salario digno sea obligatorio.

“Si no se puede reconocer el derecho humano a un ingreso vital, ¿cómo se pueden respetar de forma sostenible todos los demás derechos humanos de las familias productoras de cacao?”, se pregunta Walker.

Traducción del inglés: Andrea Ornelas

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