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11-S: cómo el miedo a los musulmanes se ha convertido en algo habitual

Ante la escalada de hostilidad, cristianos y musulmanes celebran una vigilia frente al consulado de Estados Unidos en Jerusalén tres días después de los atentados del 11 de septiembre en señal de solidaridad. Christophe Simon/Keystone

Veinte años de "guerra contra el terrorismo" han tenido un enorme impacto en la vida de los musulmanes en los países occidentales. ¿Fue realmente el 11 de septiembre de 2001 el comienzo de todo? ¿Y existe alguna forma de salir de esa espiral de discriminación y violencia?

Este contenido fue publicado el 10 septiembre 2021 - 08:47

En Suiza aproximadamente la mitad de la población considera que el Islam es una amenaza para la seguridad del país. Desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, los musulmanes de Occidente viven bajo una sospecha generalizada. Dicho de otra forma: las personas que se sienten discriminadas en Suiza por su religión son mayoritariamente de confesiónEnlace externo musulmana.

El miedo al Islam se ha convertido en algo habitual. Pero, ¿fue realmente el 11 de septiembre de 2001 el comienzo de todo? El erudito en religiones Andreas Tunger-Zanetti, de la Universidad de Lucerna, afirma que la desconfianza con el Islam se remonta a varios siglos atrás: "Ya en la Edad Media hubo guerras religiosas y desde ambas partes se hizo propaganda adversa".

Rotura en la relación con el Islam

Sin embargo, Tunger-Zanetti considera que el 11 de septiembre supuso una rotura en la historia de las relaciones entre Occidente y el mundo islámico. "El propio presidente de entonces, George W. Bush, utilizó la palabra 'cruzada'". Eso demuestra lo fácil que es reactivar esa "larga tradición de hostilidad".

Sin embargo, según Tunger-Zanetti, los atentados de Madrid y Londres de 2004 y 2005, respectivamente, fueron decisivos para la actitud negativa hacia los musulmanes en Europa: "Fue el momento en que Europa se dio cuenta de que el terror no solo sucede al otro lado del Atlántico".

El enemigo en casa

La propaganda yihadista favoreció entonces que la gente demonizara al Islam en su conjunto, afirma. A esto se suma, según él, lo fácil que resulta distinguir a los fieles de esta religión. "Porque se nota si alguien es musulmán practicante, sobre todo en las mujeres". Hemos llegado a un punto en el que se asocia a todos los musulmanes con una figura extremista, y esta idea ha quedado arraigada en la mente de mucha gente, afirma Tunger-Zanetti.

Darius Farman está de acuerdo. En 2018 Farman publicó Actitudes hacia el Islam en tiempos de terrorismo en el Centro de Estudios de Seguridad de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (ETH). En la actualidad, trabaja como politólogo para los think tanks Avenir Suisse y Foraus. Él también ve una islamofobia que se remonta más atrás, y cita como ejemplo la situación de los argelinos bajo el dominio colonial francés. "En aquella época, la obtención de la ciudadanía francesa estaba condicionada a la renuncia de la fe islámica".

Farman cree que "el Islam es considerado como la principal amenaza para el modelo occidental desde los atentados del 11-S". Esta percepción se ha visto reforzada por los atentados terroristas en suelo europeo, asegura, y esto nos hace contemplar la posibilidad de que el enemigo pueda estar también dentro. Como resultado, la discriminación contra las personas de fe musulmana ha aumentado, pero también los actos de racismo, como el tiroteo en una mezquita de Zúrich en 2016.

Racismo antimusulmán

Un estudio de 2009, ampliamente representativo, muestra que casi uno de cada tres musulmanes en la Unión Europea ha sufrido discriminación. Por término medio, una cuarta parte de los encuestados musulmanes habían sido detenidos por la policía en los últimos doce meses. De ellos, el 40% consideraba que habían sido objeto de la policía por su origen inmigrante o por pertenecer a un grupo minoritario.
En general, el 51% de los encuestados musulmanes, por tan solo el 20% de las minorías étnicas no musulmanas, creen que la discriminación basada en la religión o las creencias es "muy" o "bastante" frecuente.Enlace externo 

En Estados Unidos, el número de agresiones a musulmanes aumentó significativamente entre 2015 y 2016, volviendo al mismo nivel que tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001Enlace externo.

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El alarmismo como modelo de negocio

La cobertura de los medios de comunicación sobre los musulmanes también ha influido. Según el Centro de Estudios de SeguridadEnlace externo (CSS) de la ETH, se disparó tras el 11-S de 2001 y luego tras los atentados terroristas de Madrid y Londres. Desde entonces, el extremismo islamista no solo se ha mencionado en el contexto internacional, sino que se ha convertido en un tema candente a nivel nacional. Con la llegada del terrorismo yihadista a Europa, el Islam se ha convertido también en una amenaza potencial para Suiza. Andreas Tunger-Zanetti dice en sentido figurado: "Si cuando hay una guerra o atentados terroristas en algún lugar solo se oye hablar del Islam, entonces está claro que se impondrá la sensación de que la conexión entre esta religión y el terrorismo es muy fuerteEnlace externo".

"El objetivo de los terroristas es ahondar en las fisuras y utilizarlas para sus propios fines"

Hans-Jörg Schmid 

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El Islam como arma política

Además, existe una tendencia a nivel político a tratar al Islam y a los inmigrantes musulmanes principalmente como una cuestión de seguridad, afirma Hansjörg Schmid, director del Centro Suizo para el Islam y la Sociedad (SZIGEnlace externo) de la Universidad de Friburgo. Y una sospecha tan generalizada sobre todos los musulmanes les lleva a tener la impresión de que no se los quiere en esta sociedad. Y eso a su vez les inquieta, "porque pueden tener experiencias muy positivas en su entorno personal y al mismo tiempo les cuesta entender la discrepancia entre esas experiencias y el discurso público". Cuando el alarmismo prevalece, les viene bien a los provocadores. "Porque ese es precisamente el objetivo de los terroristas: ahondar en las fisuras y utilizarlas para sus propios fines", advierte Schmid.

De hecho, algunos estudios demuestran que la discriminación puede ser un importante factorEnlace externo de motivación para la radicalización yihadista. Pero la generalización existe también al otro lado, señala Tunger-Zanetti: existe el peligro de que algunos musulmanes se refugien en una mentalidad de víctimas y se queden en el sentimiento de ser discriminados en lugar de utilizar el margen de acción existente.

Un sistema escolar inclusivo

Schmid, por su parte, ve un gran potencial en Suiza porque su cultura política se caracteriza por estar orientada al diálogo y por estar regulada, en gran medida, a nivel local.  También está convencido de que el 11 de septiembre de 2001 representó un punto de inflexión en la percepción de los grupos de población musulmanes y en el discurso sobre ellos. Pero: "Muchos musulmanes se han integrado más y, sobre todo, las segundas y terceras generaciones ya no se limitan únicamente a esta perspectiva inmigrante, sino que participan con más naturalidad. Una de las razones, asegura, es el sistema escolar suizo, que tiene un gran poder de inclusión. Sin embargo, cree que las personas con antecedentes migratorios deberían ser más visibles en el deporte, la cultura y la política. "Esas posibilidades de identificación son esenciales", afirma Schmid. En cuanto a los medios de comunicación, Schmid se muestra partidario de una mayor serenidad en el trato con las religiones.

Para Tunger-Zanetti, ese deseo podría ampliarse a la esfera privada: "La religión pierde mucho de su carácter aparentemente extraño si dejas que te expliquen lo que le preocupa de verdad a una persona religiosa". Para reducir la discriminación real recomienda la presentación de candidaturas anónimas para el aprendizaje y el empleo.

Traducción del alemán: Carla Wolff

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